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10 mayo 2020

LA MALDICIÓN DE TUT ANKH AMÓN



“La muerte golpeará con su tridente a aquel que turbe el reposo del faraón” rezaba la leyenda que encontró Howard Carter en la antecámara de la tumba de Tut Ankh Amón.



El 20 de marzo de 1923, Carter y George Edward Stanhope, V Conde de Carnarvon, abrieron la cámara interior y descubrieron el sarcófago del Faraón Tut Ankh Amón en el Valle de los Reyes, en Luxor, hoy denominada KV62.

Tut Ankh Amón, faraón de la dinastía XVIII y muerto a los 18 años, reinó en Egipto de 1336 a 1327 a.C. Su tumba se había librado de los saqueadores que habían vaciado el resto de las del Valle de los Reyes y el ajuar estaba compuesto por numerosas joyas, amuletos y muebles.


La maldición de Tut Ankh Amón nació pocas semanas después de que se abriera su tumba. Lord Carnarvon, que había costeado las excavaciones, murió en el hotel Continental Savoy, de El Cairo, el 5 de abril de 1923, mes y medio después de entrar en la tumba, a consecuencia de una infección provocada, al parecer, por la picadura de un mosquito. Se dice que hubo un apagón en la ciudad y que el perro del noble murió el mismo día en su casa en Inglaterra.



Los rumores sobre la maldición crecieron cuando otros trabajadores que habían participado de la excavación murieron sorpresivamente. Tales son los casos de Audrey Herbert, que estuvo presente en la apertura de la cámara real y que murió en Londres, en septiembre de 1923. Arthur Mace, el hombre que dio el último golpe al muro para entrar en la cámara real, murió en El Cairo poco después. También Sir Douglas Reid, que radiografió la momia de Tut Ankh Amón, enfermó y volvió a Suiza donde murió dos meses después.

Siguieron ocho muertes más, algunas en circunstancias extrañas, accidentes e incluso suicidios. Para 1935 ya sumaban 21 y varios recopiladores de sucesos las elevaban hasta 30.

Algunos autores, entre ellos Arthur Conan Doyle, apuntaron la posibilidad de que los fallecimientos se debieran a la presencia en la tumba de un hongo mortal que afectó a los primeros en entrar en ella, pero expertos han descartado esta hipótesis alegando que la muerte se produjo meses después de haber estado expuesto a cualquier materia potencialmente dañina.


Casi cien años después del descubrimiento de la morada final de Tut Ankh Amón los ecos de su maldición siguen haciéndose oír.

Con información de:

https://latam.historyplay.tv/noticias/la-maldicion-de-tutankamon
https://www.muyhistoria.es/h-antigua/articulo/la-maldicion-de-tutankamon-121461573531
https://www.pacozea.com/howard-carter-tutankamon-y-la-muerte-del-equipo-descubridor

23 julio 2013

PAREIDOLIAS

Pareidolia, del griego παρά, junto, alterno, y εἴδωλον imagen. Es un fenómeno que designa las alteraciones perceptivas en las que, a partir de un campo real de percepción escasamente estructurado, el individuo cree percibir algo distinto, mezclando lo percibido con lo fantaseado. En este sentido es una forma de ilusión o percepción engañosa que se diferencia claramente de las alucinaciones y de las pseudoalucinaciones.

En pocas palabras, es la tendencia del cerebro a encontrar figuras reconocibles en nubes, montañas, objetos, manchas etc., como la famosísima "cara de Marte", una formación rocosa retratada por la sonda Viking I el 25 de julio de 1976 mientras orbitaba el planeta rojo. Esta formación tiene 1.5 km de ancho, y está iluminada por los rayos solares cayendo inclinados en 20º. Se ubica en una región de Marte llamada Cydonia, en los 40.75° N y 350.54° E.



El 8 de abril de 2001 la sonda Mars Global Surveyor volvió a dar una mirada sobre la región de Cydonia, y se usó la máxima resolución de la cámara, en donde cada píxel cubría un área de 1,56 mt. El resultado, muy impresionante, dio a conocer que la supuesta "cara" no era otra cosa que una formación tipo colina derrumbada, sin ningún aspecto artificial.


El 21 de septiembre de 2006, la sonda Mars Express volvió a tomar imágenes de la región de Cydonia y realizar diagramas en perspectiva que muestran con gran detalle las formaciones rocosas. Las imágenes tienen una resolución de 13,5 mt por píxel y fueron coloreadas usando 3 canales a color-HRSC. Las vistas en perspectiva fueron calculadas a partir de un modelo digital del terreno derivado por los canales en estéreo.





Pues bien, aquí dejo dos fotografías que me compartió su dueño que, en una charla en la que salió a relucir el tema de los espantos y aparecidos, comentó que tenía.

Quien hizo las fotos no pretende lucrar con ellas, ni busca investigaciones paranormales ni nada por el estilo. Es por ello que les aseguro que las fotos no están trucadas, y quedan aquí, para mejor opinión.



Esta foto  -se cubren los rostros de las personas que están ahí por obvias razones-, se hizo en la casa del dueño de las mismas, tras un juego de futbol de la selección mexicana. En la esquina superior izquierda hay una pantalla LCD que, conforme con quien hizo la foto, estaba apagada, pues el juego ya había acabado.

¿Puedes ver algo ahí?

No diré más, así evitaremos las sugestiones 


En esta otra, además de la abundancia de orbes -orbs en inglés- (los puntos luminosos que se ven en la fotografía), el dueño de la foto me comentó que se distinguen personas tras el umbral de la puerta de la casa, como siluetas o sombras. ¿Puedes verlas?

Tú tienes la mejor opinión.


Para leer más sobre pareidolias pueden acceder a este enlace:



18 julio 2012

DE LA LEYENDA URBANA A LA SUGESTIÓN: CHARLY CHARLY


Existe entre los adolescentes un juego denominado "Charly" o "El Charly" que consiste en hacer preguntas sobre el futuro de cada uno -o de otras personas-, pidiéndole a un espíritu (Charly) que conteste mediante unas monedas.

Hay tres versiones diferentes del mismo juego. La primera, y la más común, se juega con dos monedas. Se lanzan las monedas y si caen dos águilas o caras, la respuesta es . Si caen don soles o cruces, la respuesta es no. Si caen una y una, la respuesta es tal vez.

La segunda versión es con tres monedas: tres lados iguales puede ser o no,  y dos y una, tal vez. Estadísticamente hablando, esta versión es más "compleja".



La tercera versión es con una moneda. Aquí se elimina la opción de tal vez.

Hay incluso formas más sofisticadas del juego que emplean lápices y colores, que según se muevan a un lado o a otro al apretar con un dedo la punta contra una mesa o el piso. Si se cruzan los lápices es sí y si se abren es no. Si se juega con más personas, se toman los colores que sean, se agarran de la punta y los unen, tocándose orilla con orilla y se mueven solos los colores...


El jueguito tiene su propia leyenda urbana, que con mayor o menor detalle, cuenta la historia de un niño o un adolescente de nombre Carlos (Charly) que jugando con sus amigos se metió a una casa abandonada.

Como leyenda urbana que es, la historia se ubica desde el periodo colonial (ss. XVI-XIX) hasta la actualidad.



Pues bien, Charly muere en circunstancias extrañas, que puede ir desde el simple accidente hasta la muerte por espíritus y demonios infernales, pasando por asesinatos de locos y desequilibrados mentales, todo según la versión a la que uno acceda.

La cosa es que el cadáver de Charly es hallado junto a dos monedas, y es a través de ellas que sus amigos averiguan que Charly se murió en esa casa y de esa forma (según quien la cuente) y entonces cualquiera podrá averiguar cosas desconocidas mediante ese "ritual-juego" de lanzar las monedas.

Pero la cosa no queda ahí. El juego exige que se le pida permiso a Charly para poder jugar y preguntar. Igualmente para salir del juego, Charly debe autorizarlo pues, quien se salga del juego sin que Charly lo deje, morirá víctima de la cruel venganza del mismo Charly. Además, quien juegue, debe terminar de jugar antes de la medianoche. De lo contrario, los espíritus oscuros le acompañaran de por vida.

El juego es, como puede advertirse, una especie de "ouija" de bolsillo. Cualquier persona puede indagar sobre su futuro gracias a ese espíritu que le responderá cuanto quiera mediante el uso de las monedas. Quizá por eso tenga tanto éxito entre los adolescentes.

El problema puede venir, como en la ouija, cuando comienza a generarse una especie de dependencia con el jueguito, al grado de ya no decidir por uno mismo si no se consulta primero al espíritu. O más aún, cuando la sugestión llega a establecerse como dueña y señora de la mente y del ánimo de alguna persona, entonces todo puede suceder.

Claro que siempre queda la pequeña rendija que se pregunta ¿y si fuera verdad?


Con la colaboración de Ana Salas


  

15 junio 2012

ESQUELETO DE VAMPIRO EN BULGARIA




La verdad sobre los vampiros está lejos de su leyenda romántica. Así ha quedado patente en Bulgaria, dónde el hallazgo de la tumba de un supuesto "bebedor de sangre" ha revelado su vinculación con algunas costumbres paganas precristianas de los Balcanes.

El descubrimiento, realizado el domingo 10 de junio de 2012, cerca de un monasterio medieval en la pequeña ciudad de Sozopol, a orillas del Mar Negro, muestra a un hombre que había sido enterrado con un hierro clavado en el corazón, explicó el director del Museo Nacional de Historia, Bozhidar Dimitrov.

El supuesto vampiro, o mejor dicho, un esqueleto de hombre que en vida medía unos 175 centímetros, pero cuya identidad y edad todavía se desconocen, fue enterrado en una casa con un trozo de hierro de un arado clavado en el corazón y se halla a partir de hoy en el Museo Nacional de Historia en Sofía.

El personaje, que data del siglo XIV, es una muestra de la costumbre pagana consistente en atravesar el corazón de fallecidos con una hoja metálica para que no resucitaran de entre los muertos.

Así lo explicó a la prensa el director del museo, Bozhidar Dimitrov, al presentar el hallazgo, tras datar el origen de la creencia en los vampiros en la Edad Media o incluso más temprano, en la época precristiana o primeros siglos de los conversos cristianos en el reino búlgaro.

"Los vampiros son parte de la mitología búlgara y la creencia en ellos data de la época precristiana, pero el cristianismo los rechazó", explicó Dimitrov, un conocido historiador búlgaro.

Según el científico, la creencia popular en aquella época consistía en que al morir una persona su alma iba al reino celestial, donde recibía el reposo eterno, aunque esta prerrogativa solo valía para las almas de los justos y sin pecados, y que habían respetado las entonces normas morales.

Por el contrario, las almas de los malvados se quedaban en sus cuerpos y muchas veces salían de la tierra para beber sangre, primero de animales y posteriormente de seres humanos, según la leyenda.

Por ello, para prevenir que el difunto se convirtiera en un vampiro, en la noche inmediatamente después del entierro, y siempre antes de medianoche, un grupo de valientes exhumaba el cadáver y le clavaba un hierro o un palo de madera en el pecho.

"Los más ricos usaban hierro y los pobres clavaban madera", aseguró Dimitrov, tras añadir que así se creía que el peso del material presionaría al muerto y no le permitiría levantarse.

Apuntó también que el esqueleto en cuestión ha sido encontrado detrás de una iglesia medieval, un lugar reservado especialmente para enterrar a personas importantes y de alto rango social, como alcaldes, recaudadores de impuestos, consejeros municipal o sacerdotes.
"Pero podría ser también un pirata marítimo que actuaba en esta región en aquella época. Era conocido como Krivich, o el Curvo en búlgaro", supuso Dimitrov.

Y recordó que poco después del primer hallazgo, se encontró una segunda tumba un cadáver también atravesado por un hierro, del que se sospecha que, por la constitución de los huesos y la cercanía a la primera tumba (tan solo 50 centímetros), podría ser su esposa. "Lamentablemente, los huesos de la supuesta esposa están en muy mal estado y no se pueden trasladar. ", señaló Dimitrov.

"Uno de los empleados no paraba de santiguarse al lavar los huesos", anotó.

El arqueólogo al origen del descubrimiento, Dimitar Nedev, estimó que este esqueleto y otro más endeble, al lado, "serían intelectuales del siglo XIV adelantados respecto a las ideas de su época". "Eran temidos y por lo tanto enterrados más allá del recinto" de la ciudad.

Los rituales para impedir que las personas se conviertan en vampiros después de su muerte existen en todas partes en Bulgaria, todavía hoy en día, explica el profesor de etnología Ratchko Popov.

El vampiro es imaginado como un ser feo --tuerto, con joroba o cojo-- o demasiado viejo, que se alimenta con sangre de ganado, pero que también puede atacar a los seres humanos. Como el vampiro en principio teme el agua, pueblos enteros de la región de Strandja se mudaron al otro lado de un río para huir, recuerda.

"Tras la muerte de mi marido, en 2008, hemos efectuado un rito: con un huso de madera, hemos agujereado la tierra de su tumba para que se quede", indica Zara Dimitrova, una institutriz jubilada del pueblo Novo Selo.

"Mi tía ató los pies de mi tío fallecido con los cordones de sus zapatos para impedir que vuelva como vampiro", declara Valia Ivanova, una intérprete de Sofia.

El tratamiento contra el vampirismo engloba diversas prácticas. En el caso del esqueleto de Sozopol se le atravesó el corazón con una reja de arado.

En la ciudad antigua de Deultum, cerca de Sozopol, se descubrieron en 2004 en una tumba tracia seis esqueletos de los siglos IV o V con los brazos y las piernas enclavados y enterrados profundamente. Estos esqueletos, rodeados por piedras talladas, otra medida contra la resurrección en vampiro, son los más antiguos que testifican de esta práctica en el territorio búlgaro, según el arqueólogo Petar Balabanov.

El 12 de junio, el arqueólogo Nikolai Ovtcharov anunció el descubrimiento en un monasterio en Valiko Tarnovo de un esqueleto, que todavía no ha sido fechado, atado al suelo con grapas de hierro, tres en las piernas y una del lado izquierdo del tórax. También estaba cubierto con carbón quemado.



Tomado de:
Agencia EFE y AFP.

20 julio 2011

TRES MISTERIOS Y UNA FLAUTA

I. MÚSICA PALEOLÍTICA
Desde hace más de un siglo, y especialmente en las últimas décadas, los arqueólogos se han lanzado a una ávida carrera por hallar las evidencias más antiguas de esa delicadeza que se presupone a quienes fueron capaces de hacer arte en la prehistoria. Una vez más, las cuevas alemanas de Hohle Fels, que constituyen una mina arqueológica sin parangón de la cultura auriñaciense, del paleolítico Superior, han aportado nuevas evidencias de que la música era ya una práctica común hace 35.000 años, poco después de que los humanos modernos procedentes de África colonizaran Europa.



Tras unas fructíferas excavaciones llevadas a cabo en 2008 en las cuevas del suroeste de Alemania, Nicholas J. Conard, de la Universidad de Tubinga, se está enfrentando a la detallada descripción e identificación de grandes tesoros artísticos del Auriñaciense.
En la revista británica Nature se publicaron los hallazgos de varias flautas en las mismas cuevas que se suman a la cada vez más amplia colección de instrumentos musicales, estatuillas y herramientas que han dado estos yacimientos. Las flautas aparecidas en esta región alemana son, de hecho, las evidencias convincentes más antiguas, anteriores a hace 30.000 años, de prácticas musicales humanas.
La cantidad de fragmentos y pequeñas piezas de instrumentos encontradas en la zona junto con restos de animales y herramientas dan cuenta de lo extendida que estaba la práctica musical en el Auriñaciense y de que la música cumplía funciones sociales diversas.
Al tratarse de una tradición ya arraigada hace 35.000 años, los arqueólogos concluyen que la música, como parte de otras expresiones artísticas y simbólicas de la época, contribuyó al mantenimiento de redes sociales más grandes y por lo tanto a la expansión territorial y demográfica de los humanos modernos en relación con las poblaciones de Neandertales, culturalmente más conservadores y demográficamente más aisladas.
Las flautas son una reliquia típica de ese periodo, pero lo que distingue al reciente descubrimiento de los anteriores es que una de ellas, hecha con el radio de un buitre leonado, ha sido reconstruida casi al completo a partir de 12 fragmentos. Es, hasta ahora, la reconstrucción más completa de las flautas halladas en estas cuevas, cuyas piezas suelen estar sueltas y sin conexión con otras.
La flauta reconstruida mide 21,8 centímetros de largo y unos 8 milímetros de diámetro. En ella se identifican cinco orificios para colocar los dedos sobre ellos, así como dos hendiduras en forma de “V” en el extremo superior del tubo, por donde los músicos probablemente soplaban. La otra punta de la flauta, el extremo inferior, permanece rota por la mitad del quinto agujero.
A falta de una réplica con la que estudiar mejor sus cualidades musicales, los investigadores han comparado esta flauta con otra hallada anteriormente en Geissenklösterle, ésta de tres orificios, que produce cuatro notas, más otras tres adicionales según cómo se sople. Dado que la flauta de tres agujeros produce un rango de notas comparable a muchos tipos de flauta modernos, se cree que la de Hohle Fels ofrece un rango de notas y posibilidades musicales comparables o incluso mayores.
Las flautas pertenecen a un yacimiento arqueológico muy estudiado de los albores del Paleolítico Superior, y los controles de termoluminiscencia y otros métodos indican que son anteriores a hace 35.000 años. Por su parte, la estratigrafía sugiere que podrían tener, incluso, 40.000 años de edad. Una edad nada desdeñable para la música humana.



II. LA ENGAÑADORA MÚSICA DE LAS SIRENAS HELÉNICAS
Según la leyenda, las sirenas habían sido compañeras de Perséfone antes de ser raptadas por Hades, como no consiguieron salvarla, la diosa las transformó como castigo en estas extrañas criaturas. El canto de las sirenas anunciaban de forma engañosa los placeres del mundo subterráneo, pero también, tenían poderes proféticos.
Las sirenas vivían en la isla de Artemisa, en donde yacían los huesos de los marineros que habían sido atraídos por sus deliciosos cantos. Jasón y los Argonautas antes que Odiseo habían sobrevivido al canto de las sirenas, pero porque Orfeo, el bardo, ahogó el canto con su lira. De igual manera, Odiseo, hombre de gran imaginación, cuando se iban acercando a la isla temida, por consejo de Circe, ordenó a sus hombres que se taparan los oídos con cera, y él que no podía con la curiosidad de escucharlas, se hizo amarrar al mástil, con orden de que pasara lo que pasara, no lo desataran.
Al escuchar los cantos de las sirenas quiso soltarse pero sus compañeros no se lo permitieron. Cuenta la leyenda, que las sirenas devastadas por su fracaso, se lanzaron al mar y murieron ahogadas.
Las sirenas de la mitología homérica eran tres hermanas, hijas del río Aqueloo y la musa Calíope: Lidia tocaba la flauta, Parténope, la lira y Leucosia leía y cantaba versos.

III. EL FLAUTISTA DE HAMELIN
El flautista de Hamelín es leyenda documentada por los hermanos Grimm, que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hameln en Alemania, el 26 de junio de 1284.
En el año 1284 el pueblo de Hamelin estaba infestado de roedores y apareció allí un hombre extraño con ropas muy coloridas quien por una suma de dinero acordada libera al pueblo de la peste. Los ciudadanos consintieron y el hombre sacó una flauta de su bolsillo y tocó una melodía. Inmediatamente vinieron los ratones y ratas de todas las casas y se reunieron alrededor de él. Cuando ya no quedaba ningún animal en las casas, salió de la ciudad, se dirigió hacia la Weser y entonces se metió en el río y las ratas le siguieron y se ahogaron. Los ciudadanos viéndose liberados de esta plaga se arrepintieron de la recompensa prometida y se la negaron al hombre.
Aquel se fue guardando rencor contra la ciudad. El 26 de junio, volvió a Hamelin disfrazado de cazador con mala pinta llevando un sombrero rojo y extraño. Hizo sonar otra vez la flauta en los callejones mientras que todo el mundo estaba reunido en la iglesia. Esta vez, no fueron los ratones y ratas que acudieron sino niños, chicos y chicas, de cuatro años y más. El flautista les condujo tocando por la puerta del este hacia un monte en el cual desapareció con ellos para siempre. Sólo dos niños volvieron por haberse retardado; pero uno de ellos, siendo ciego, no podía mostrar el sitio, y el otro era mudo así que no podía contar nada. Unos dicen que los niños han sido conducidos en una caverna y que han salido de allí en Transilvania. En todo, fueron 130 niños que perecieron.
Muchas fueron las teorías que trataron de explicar a lo largo de los años la desaparición de los niños de Hamelin. Se esgrimieron terremotos, epidemias y hasta cruzadas Pero si bien arqueólogos e historiadores han puesto un poco de luz sobre el asunto, aún hay pocas pruebas y muchas especulaciones como para asegurar lo que realmente ocurrió con los niños.
Un dato cierto es que el flautista se convirtió en cazador de ratas en el siglo XVI, es decir que las primeras versiones de esta leyenda no hacían mención a las habilidades del flautista para "cazar" ratas. La historia original contaba que un 26 de junio de 1284, un flautista vestido en ropa multicolor, se llevó a 130 niños nacidos en Hamelin y fueron vistos por última vez en el Calvario, en la colina Koppen a las afueras de la ciudad. Por lo tanto las versiones por nosotros conocidas son una mezcla del hecho real o histórico ocurrido en Hamelin (la desaparición de 130 niños) más las leyendas europeas y orientales de los cazadores de ratas.
Una posible interpretación es que los niños fueron llevados a través de una cueva para salir en algún lugar en Europa del este. Una suerte de migración, que efectivamente existió durante los siglos XIII y XV entre parte de la actual Alemania y la zona del Báltico.
El historiador Wolfgang Wann explica que en la Edad Media, cuando se deseaba conquistar algún territorio de Europa del este se contrataban a "localizadores". Este era el encargado de buscar jóvenes colonos para fundar un nuevo pueblo. De este modo puede que nuestro flautista haya sido uno de los muchos Localizadores que llevó "gente joven" a algún lugar en la zona de Moravia. Como evidencia de esto, docenas de nombres de pueblos de la actual Alemania se repiten en esas "nuevas tierras"
R. Browning termina su versión así: "Me olvidaba de mencionar que en Transilvania hay una tribu de gente muy especial que asegura que las ropas tan extrañas que usa, y que tanto llaman la atención de sus vecinos, son una herencia de sus antepasados, surgidos de una prisión subterránea en la que se los había sepultado hacía largo tiempo después de haberlos arrebatado del pueblito de Hamelin, en el condado de Brunswick, sin que supieran decir cómo o por qué."
Las explicaciones “históricas” de la historia pueden ser agrupadas en cuatro categorías:
1) Los niños fueron víctimas de algún tipo accidente por el cual se ahogaron en el río Weser o fueron enterrados por algún deslizamiento de tierra;
2) algunos niños fueron víctimas de alguna enfermedad, quizá la peste, por lo que fueron conducidos fuera del pueblo para proteger a los demás habitantes;
3) los niños dejaron el pueblo para tomar parte en alguna peregrinación, cruzada o una campaña militar, pero nunca regresaron con sus padres. De acuerdo con recientes investigaciones, se ha encontrado que existieron dos movimientos de gente llamados “cruzada infantil” en 1212 en Alemania y Francia, cuya similitud pudieron inspirar a los cronistas para elaborar el mito.
En el primer movimiento, Nicolás, un pastor de Alemania, condujo a un grupo a través de los Alpes hasta Italia a principios de primavera. Alrededor de 7.000 hombres llegaron a Génova en agosto. Sin embargo, sus planes no fructificaron, pues las aguas no se abrieron a su paso, y la comitiva se desbandó. Algunos emprendieron el camino de vuelta a casa, otros fueron a Roma, y los restantes pudieron haber seguido el curso del Ródano hasta Marsella, donde fueron probablemente vendidos como esclavos. Pocos llegaron a sus casas, y ninguno llegó a la Tierra Santa;
4) los niños abandonaron voluntariamente Hamelín para colonizar partes de Europa Oriental. Numerosos poblados fueron fundados en esta época en el este de Europa por colonos de origen alemán.
Fuentes:
http://www.hameln.com/tourism/piedpiper/index.htm
http://www.725-jahre-rattenfaenger.de/eng/The-legend

24 mayo 2011

EL HOMBRE A QUIEN LE DOLÍA EL PENSAMIENTO. Amado Nervo

Hay enfermedades extremadamente raras y terribles.


Una de ellas es la del sueño, de que tanto se ha hablado últimamente, y que se propaga merced a la picadura de una mosca de África, llamada «tse-tse», la cual inocula rápidamente la trypanosomiasa.

A Francia fue llevado no ha mucho, para su estudio, un grupo de negros atacados por esta enfermedad. Todos murieron. Dominábalos letargo profundo, del cual no salían sino momentáneamente.

Uno de los atacados, en cuanto se despertaba, poníase a cantar cierta canción monótona y melancólica, casi sin palabras, como si quisiera arrullar su propio sueño, su sueño fatal, más allá del cual estaba la muerte.

Confieso que tal dolencia, no obstante su extrañeza y las impresiones que debe producir a quienes observan su desarrollo, a mí no me asusta. Dormir..., aunque sea para no despertar ya, es siempre lisonjero. La naturaleza, que acaso dio la vida como madrastra, dio después el sueño como madre.

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Más terrible aún que esta enfermedad es la que se llama «osificación de los músculos», originada por la abundancia de óxidos de calcio en el organismo.

Lentamente avanza... hasta fosilizarnos en vida, hasta covertirnos, como si dijeramos, en piedra. El cerebro y el corazón escapan largo tiempo. Ya los pies, las piernas, los brazos, los intestinos mismos están más o menos osificados. Solo el corazón y el cerebro siguen latiendo dentro de aquella estatua, que ve, que oye... ¡que se da cuenta!

La rara enfermedad no es dolorosa. En Alemania, un hombre fue atacado por ella, y muchos meses antes de morir, yació en el lecho de un hospital.

Lo peregrino de su caso hacía que acudiesen a verle innumerables personas. Él, siempre de excelente humor, conversaba con todas.

Era una especie de escultura del Comendador; pero no trágica, sino afable y hasta ingeniosa.

En cierta ocasión, a una princesa que le visitaba, díjole:

-Me estoy erigiendo yo mismo mi estatua, en vida.

Al iniciársele la osificación del corazón, murió; todo en él era ya rígido y estaba como petrificado, menos la boca. La estatua sonreía... sonrió hasta el último instante. No le dolía nada, es claro. ¡Cada miembro había adquirido la insensibilidad y la perdurabilidad del mármol!

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Esta enfermedad es, sin embargo, inocente si se la compara con otra que voy a describiros: los cabellos, en virtud de ciertos vicios de nutrición, de no sé qué asimilaciones espantosas, se van hinchando y encarnando, hasta que son como hebras de nervios y de carne, como apéndices tentaculares.

Vuestra cabeza se convierte entonces en una cabeza de medusa, y cada cabello, si lo cortáis, si tiráis de él siquiera, sangra y os duele horriblemente.

Los griegos, que, en suma, no fantasearon tanto como se cree, sino que hacían de sus mitos simples representaciones de seres, fuerzas y cosas existentes, a sabiendas de esta enfermedad imaginaron su Gorgona castigada por Minerva.

Las culebras que se retuercen airadas en la cabeza de Medusa, y que petrificaban de espanto al enemigo, no eran más que la exageración de un hecho.

Pero yo he sabido o he soñado de una enfermedad todavía más terrible que las descritas.

¡Imagináos un hombre a quien le duele pensar, a quien cada pensamiento, cada cerebración, le produce una tortura física!

Mis menguados conocimientos me impedirían describiros técnicamente esta enfermedad; mi patología es harto rudimentaria. Pero, en fin, suponed que hay en el cerebro de este hombre una irritabilidad extraña, y que merced a ella, cada célula sufre al «elaborar» el pensamiento. Digo «elaborar», no porque sea yo materialista precisamente, sino porque no encuentro un verbo más adecuado. El cerebro, para mí, es un instrumento de aquello misterioso y casi divino que hay en nosotros; pero aquí, en el caso que analizamos, ese instrumento adolece de una hiperestesia tal, que cada pensamiento, al producirse, «pincha» como un alfilerazo.

Si el paciente fuese un mozo de cordel, un politicastro militante o un «distinguido sportsman», claro que la enfermedad no tendría gran importancia. Habiendo para él raras ocasiones de pensar, los dolores que sufriese no valdrían la pena de tomarse en cuenta.

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Pero aquí pasa lo contrario: el hombre al cual nos referimos piensa mucho, piensa con exceso, y en virtud de esta frecuencia y de esta intensidad del pensamiento, se ha desarrollado en él la dolencia.

Así como del mucho mirar se irrita la pupila hasta hacerle insoportable la menor luz, así a este hombre del mucho pensar se le ha adolorido la sustancia gris.

Vive en un grito, en un incesante y angustioso grito...

Los médicos lo narcotizan a fin de que duerma sin cesar; pero en cuanto despierta, aunque sea por breves momentos, comienza a lamentarse.

Cada pensamiento le arranca un ¡ay!; brota cada idea «como brota la espina de la planta», según la expresión del poeta.

Antes de que la inaudita dolencia hubiese llegado al actual período agudo, nuestro hombre, nuestro mártir, deberíamos decir, experimentaba sólo, al pensar, una vaga y confusa molestia; pero en cierta ocasión bebió inmoderadamente café, y la actividad cerebral que tal bebida le produjo fue intolerable. Tuvo insomnios, y durante ellos su tormento indecible le arrancaba alaridos.

...Ahora duerme, aniquilado por los anestésicos; pero en cuanto se filtra por su cerebro un rayito de pensamiento, se escucha un gemido, un gemido lastimero que parte el alma...

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¿Existe esta enfermedad? ¿La he soñado o la he presentido?

Fuerza es responder con un ¡quién sabe!

Tomado de:
NERVO, Amado (1920): Ellos. Obras completas de Amado Nervo, vol. IX, Madrid: Biblioteca Nueva, pp. 43-50.