Mostrando entradas con la etiqueta oral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oral. Mostrar todas las entradas

21 junio 2021

RUBÉN GARCÍA CASTILLO. IN MEMORIAM


 A don Rubén García Castillo lo escuché por vez primera allá por agosto de 1996, que llegué al entonces Distrito Federal a estudiar. Nos habíamos perdido en el paradero de Copilco y el taxi que nos llevaba a Tlalpan llevaba en el radio "La mano peluda" -ahora sé que el programa tenía apenas un año al aire- y desde esa vez me atrapó el programa, que era transmitido por Radio Fórmula.


Don Rubén apenas tenía unos 38 años, según luego él mismo lo diría cunado se auto nombraba como "Rubén García, el del 58". En el programa se notaba esa actitud alegre y un tanto desfachatada de don Rubén, pues en ocasiones se reía y tenía que sortear las bromas y chanzas de algunos de los radioescuchas que entraban al aire.

Como muchos saben, al tiempo, don Rubén dejó la conducción de "la mano" y lo sustituyó Juan Ramón Sáenz (1999-2010). Con Juan Ramón 
se hicieron clásicos los relatos de Clarita, las Botas con Sangre y Josué, quizá el más emblemático. Sin embargo, a la vez que los radioescuchas narraban con más intensidad historias de su propia vida, el programa se volvió una especie de consultorio esotérico. 

Don Rubén estuvo en la XEW con el programa "Apague la luz y escuche", evocando aquella radionovela que narraba historias de terror y suspenso en la epoca de oro, con Arturo de Córdova (liga: https://youtu.be/PZaTOLlod1o).

En el 2011 regresó don Rubén a la conducción de su icónico programa que se transmitía desde la Ciudad de México y retransmitido a muchas ciudades del país y después, gracias a internet, los programas empezaron a guardarse a modo de archivos digitales en youtube y a modo de podcasts. 

Sin embargo, sorpresivamente, el 12 de enero de 2018, Radio Fórmula anunció el final del programa, luego de 22 años de transmisión. El periódico Universal online decía lo siguiente (liga: https://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/la-mano-peluda-llega-su-fin-tras-22-anos-al-aire):

Rubén García Castillo está triste. Este jueves en la mañana el director de telefórmula lo citó a las diez de la mañana para informarle que después de 22 años tenía que acabar "La Mano Peluda". ¿Cuándo? al otro día. Es decir, este viernes.

“La noticia nos hace nos hace sentir tristes, acongojados, llega el momento en el que dices ‘chin, ya no tengo gran cosa qué hacer en este mundo en cuanto a la comunicación’, te vas cayendo, vas entrando a un duelo, es una muerte, una muerte interna, alguien se te murió ¿Y qué se te murió? tu personalidad, tu programa”, dijo a El Universal poco antes de su penúltima noche al aire.

La decisión de terminar con el formato es definitiva, pero las ganas de seguir contando historias continúan.

“No queremos cerrarlo, queremos seguir haciendo otras cosa, ahora con lo de las redes sociales podemos incursionar en Youtube, en un canal propio, podríamos ser blogueros, tener un espacio y presentar evidencias de que hay cosas que están atrás de nosotros, que de pronto se materializan y somos testigos oculares de esto”.

De manera normal, el locutor dio inicio a "La Mano Peluda" este jueves por la noche, presentando varias historias. No fue hasta la parte final en la que hizo una pausa para compartir su sentir.

"Hoy fue un día funesto para nosotros, nos dieron a conocer luego de 22 años y casi 5 meses de duración 'La mano peluda' llega a su fin. Agradezco al universo peludomaniaco, muchas gracias por haber estado con nosotros", expresó, y deseó que vengan cosas mejores de un trabajo que nunca fue una trabajo sino una pasión.

Para los fanáticos, la mala noticia se alivió pocos días después, pues el 29 de enero, Radio y Televisión Mexiquense anunciaban que don Rubén volvía con un nuevo programa (liga: https://www.20minutos.com.mx/noticia/326002/0/ruben-garcia-castillo-regresa-al-aire-con-historias-del-mas-alla/):

"“Historias del más allá” es el nuevo programa que conducirá Rubén García Castillo, para compartir relatos de terror en voz de sus protagonistas, ahora por las frecuencias y el canal de Radio y Televisión Mexiquense, así como por internet [...] el programa “Historias del más allá” se transmitirá en vivo, de lunes a viernes, de las 22:00 a las 24:00 horas, bajo la conducción de Rubén García Castillo, fundador y locutor del programa "La Mano Peluda", que por más de 20 años cautivó al auditorio.


Al respecto, Rubén García Castillo dijo sentirse muy contento de reencontrarse con el público que lo ha seguido por años, ahora a través de Mexiquense, con la idea de difundir estas historias narradas por el auditorio, las cuales forman parte de la cultura mexicana."


El 5 de febrero de 2018 arrancó el programa, en el don Rubén estuvo acompañado por Carmen -Carmelita- Peña, lo que, en opinión de quien esto escribe, le dio al programa un giro especial que lo diferenciaba de la "mano peluda": don Rubén ya no estaba solo en el programa, los radioescuchas ya lo conocían y estaban en una dinámica diferente al narrar sus historias y Carmelita añadió su propio toque al programa, con profesionalismo, encanto y elementos diferentes como las "Letras Oscuras", y las narraciones dramatizadas que previamente habían enviado los readioescuchas por whatsapp o facebook.

Múltiples formatos nos han permitido seguir el programa desde ese 5 de febrero: facebook, la plataforma misma de Radio y TV Mexiquense, los podcast en ivoox y para los habitantes del EdoMex y algunos sistemas de cable, la oportunidad de seguirlo en TV.

La trayectoria de Rubén Castillo en los medios es amplísima. En sus programas siempre daba muestra de su cultura, de su experiencia de vida, de su gusto musical y buen humor. Me dio siempre la impresión que conocía y amaba la Ciudad de México como pocos. Bien podía haber sido taxista, siempre dando referencias de lugares, calles y edificios de la Ciudad.

Y cómo olvidar que siempre, en época de Día de Muertos, volvieran a sonar aquellas canciones como  "El monstruo" con Luis "Vivi" Hernández o "La Llorona loca" con Los Gliders.

Con la llegada de la pandemia, el programa continuó "desde casa", como lo decía don Rubén, que se alternaba con Carmelita la transmisión de los programas,  hasta que en 2021, se dio la oportunidad de volver a escucharles juntos.

Sin embargo, los radioescuchas no sabíamos de la enfermedad que padecía don Rubén y el 11 de mayo no nos imaginábamos que era la última transmisión del "Rúben" al aire.

Con tristeza, el pasado 31 de mayo nos enteramos temprano que don Rubén, el del 58, el amigo cuya voz hacía 25 años que yo escuchaba casi de a diario, nos había dejado.

Esa semana, "Historias del Más Allá" dedicó sus programas a don Rubén, como un homenaje sentido de su familia, sus compañeros de trabajo y el auditorio, a la persona amable y querida del amigo Rubén.

La estafeta la ha recogido ahora Carmelita Peña, que digna y honrosamente realiza la conducción del programa, y no dudamos que brillará con méritos propios con su genio personal y por la enseñanza de primera mano que recibió de don Rubén.

¿Cuántas historias de la Llorona, del Charro Negro o del "Chanclotas" habrán sonado en las ondas radiales gracias a don Rubén? ¿Cuántos relatos de duendes, aluxes y demás personajes sobrenaturales que pueblan el imaginario de nuestro país?

¡Gracias Rubén García Castillo!

Gracias por abrir y mantener durante casi 30 años un espacio de transmisión de historias y relatos orales de México entero e incluso de EEUU, con tantos paisanos que hablaban -y hablan- desde allá.


A Carmelita Peña le pedimos que siga con esa bella y necesaria tradición.
Ad multos annos!



08 mayo 2020

EL SACERDOTE AL QUE LOS MUERTOS DETUVIERON EN EL CEMENTERIO


EXEMPLA[1]

XXXVII.  DE SACERDOTE, QUEM MORTUI IN COEMETERIO DETINUERUNT
Legitur etiam in annulo cap. CXXII. Quidam sacerdos frequenter transibat per coemiterium et nichil pro mortuis orabat. Cum autem quadam die transiret, quidam mortuus extendit manum de tumulo et rapuit eum per pedem. At ille valde timens clamavit et surrexerunt vicini et non potuerunt eum liberare.
Facto die venit episcopus cum clero et rogaverunt Dominum, ut manifestaret, quare sacerdos detineretur. Et adiurat episcopus mortuum, quare sic sacerdotem detineret.
Qui dixit voluntate divina esse gestum. Et ulterius ait: «Sacerdos iste frequenter transit super nos et nichil orat pro nobis et tota die comedit elemosynas pro nobis oblatas.»

Tunc sacerdos mandato episcopi promisit, quod de cetero non transiret per coemiterium, nisi oraret pro mortuis. Quod cum fecisset, statim liberatus.



versión al español
EJEMPLOS
Los  "exempla" o ejemplos, son relatos de corte moralizante que apelan a acontecimientos sobrenaturales, prodigiosos, y que muchas veces emplean  el recurso al horror y a provocar miedo en el oyente o en el lector para hacerle reflexionar y cambiar su conducta.



XXXVII. SOBRE EL SACERDOTE, AL QUE LOS MUERTOS DETUVIERON EN EL CEMENTERIO
También se lee en el anuario, capítulo CXXII que cierto sacerdote frecuentemente atravesaba por entre el cementerio y nunca oraba por los difuntos. Pero un día, cuando atravesaba, un muerto extendió la mano desde su tumba y lo atrapó por un pie. Mas aquel, con mucho temor gritó y los vecinos se levantaron y no pudieron liberarlo.
Al hacerse de día llegó el obispo con el clero y rogaron al Señor, para que manifestara, por qué razón el sacerdote había sido detenido. Y conjura el obispo al muerto, cuál era la razón para que detuviese al sacerdote.
Aquel dijo actuar por voluntad divina. Y después declaró: «Este sacerdote frecuentemente nos pasa por encima, y nunca ora por nosotros, y durante todo el día dilapida las limosnas ofrecidas en favor nuestro

Entonces el sacerdote, prometió, por orden del obispo, que en adelante no atravesaría por entre el cementerio, a no ser que orase por los muertos. Habiéndolo hecho, al punto fue liberado. 




[1] KLAPPER, Joseph (1911): Exempla aus Handschriften des Mittelalters, Heidelberg: Carl Winter's Universitätsbuchhandlung, p. 32.


13 junio 2017

LA RECONCILIACIÓN. Lafcadio Hearn y Yakumo Koizumi


Cierto samurai joven de Kioto, reducido a la miseria por la caída de su señor, se vio obligado a abandonar su casa y entrar al servicio del gobernador de una provincia distante. Antes de marcharse de la capital, se divorció de su esposa, una mujer buena y hermosa, convencido de que podría mejorar su situación con otra alianza. Entonces se casó con la hija de una familia distinguida, que le acompañó a su nuevo destino.


Pero en la inconsciencia de la juventud y la grave necesidad, el samurai no pudo comprender el valor del afecto que descartó tan a la ligera. Su segundo matrimonio no fue feliz; el carácter de su nueva esposa era cruel y egoísta, y pronto encontró toda clase de motivos para pensar con nostalgia en su pasada vida en Kioto. Entonces se dio cuenta de que todavía amaba a su primera mujer, mucho más de lo que nunca podría querer a la segunda, y comenzó a reconocer lo injusto y desagradecido que había sido.

Poco a poco este sentimiento se transformó en un arrepentimiento que le robó la paz de espíritu. Le perseguían sin cesar los recuerdos de la esposa traicionada, su dulce forma de hablar, sus sonrisas, su delicadeza, su firme paciencia. A veces la veía en sueños ante el telar, como cuando tejía día y noche para ayudarle en sus años de pobreza, otras más sola, sentada en el suelo de la pequeña y humilde habitación donde la dejó escondiendo sus lágrimas con la manga de su raído kimono. Incluso pensaba en ella durante el trabajo; entonces se preguntaba cómo vivía, qué hacía. Algo en el corazón le decía que ella no aceptaría otro esposo y que nunca le perdonaría. Y decidió en secreto irla a buscar tan pronto como pudiera regresar a Kioto, pedirle disculpas, volver a vivir con ella y hacer todo lo que estuviese en su mano en para compensarla por lo acontecido. Y así pasaron varios años. Por fin acabó el mando del gobernador y el samurai quedó libre.

- Ahora volveré con mi amada- se prometió- ¡Ah, qué crueldad, qué absurdo haberme divorciado de ella!
Y así devolvió su segunda esposa, que no le había dado hijos, a su familia y se apresuró hacia Kioto para buscar a su antigua compañera, a cuya casa se encaminó sin siquera cambiar su indumentaria de viaje.
Cuando llegó a la calle donde ella vivía, ya era tarde por la noche, la décima noche del noveno mes, y la ciudad estaba tan silenciosa como un cementerio. Pero la luna clara iluminaba suficiente, de modo que encontró la casa sin dificultad. Tenía un aspecto del mayor abandono y las hierbas crecían en el tejado. Llamó a una puerta corrediza y nadie respondió. Como no estaba cerrada por dentro, abrió y entró. La primera habitación estaba vacía y ni siquiera tenía esteras de paja, y las otras tenían el mismo aspecto lastimoso. Daba la impresión de que la casa estaba desocupada.
Sin embargo, el samurai decidió echar una mirada a la pequeña habitación del fondo, la favorita de su esposa, que gustaba de descansar allí.
Acercándose a las puertas corredizas cerradas, se sorprendió mucho de ver un resplandor. Deslizó la puerta y lanzó un grito de júbilo al verla cosiendo a la luz de una linterna de papel. Sus ojos se encontraron y ella le saludó con una sonrisa.
- ¿Cuándo regresaste a Kioto? ¿Cómo me encontraste entre tantas habitaciones oscuras?
Los años no la habían cambiado. Al samurai le pareció tan joven y linda como en sus recuerdos más queridos, aunque se le hizo mucho más entrañable aún su dulce voz, temblorosa por la feliz sorpresa.
Se sentó a su lado muy contento y le dijo muchas cosas: cómo se arrepintió de su egoísmo, cuánto la echó de menos, la constante pena que sentía por ella y sus prolongadas esperanzas de resarcirla por todo, mientras la acariciaba y le pedía perdón una y otra vez. Ella le repuso con gran ternura, que le salía del alma, que cesara de reprocharse. No era justo que hubiera sufrido tanto por ella, ya que siempre se consideró indigna de ser su esposa. Por supuesto, sabía que la pobreza le había obligado a la separación, ya que mientras vivieron juntos él siempre fue muy bondadoso. Nunca había dejado de rezar por su felicidad. Pero, si hubiese algún motivo de enmienda, ya habría desaparecido de más con su honorable visita. ¿Qué mayor dicha había que verle, aunque fuera sólo un instante?
- ¿Sólo un instante?- preguntó con una risa alegre- Mejor di para las próximas siete existencias. Amada mía, excepto si tú te opones, estoy dispuesto a regresar para vivir contigo para siempre. Nada nos podrá separar de nuevo. Ahora tengo medios y amigos, no precisamos temer a la pobreza. Mañana traeré mis pertenencias y mis criados te servirán. ¡Verás qué preciosa arreglaremos la casa! Esta noche- explicó en tono de disculpa- llegué tan tarde, incluso sin cambiarme de ropa, porque no podía esperar a verte y decirte todo esto.
Ella pareció muy feliz con estas palabras y a su vez le contó todo lo acontecido en Kioto desde que él se marchara; excepto sus propias penurias, sobre las que se negó a hablar con delicadeza. Conversaron hasta muy tarde. Después la mujer le condujo a una habitación más caliente, orientada al sur, en la que habían pasado su noche de bodas.
- ¿No tienes a nadie que te ayude en casa?- preguntó el samurai cuando ella empezó a preparar el lecho.
- No, no me podía permitir tener una sirvienta, de modo que he vivido sola- repuso, riéndose alegremente.
- Desde mañana tendrás muchos sirvientes- dijo- Buenos sirvientes y todo lo que desees.
Se acostaron para descansar, pero no durmieron porque tenían demasiadas cosas que contarse; y hablaron del pasado, el presente y el futuro, hasta que comenzó a amanecer. Entonces al samurai se le cerraron los ojos y quedó profundamente dormido.
Cuando despertó la luz entraba por las grietas de los postigos y, ante su tremenda sorpresa, se encontró acostado sobre las tablas desnudas de un suelo mohoso...¿Había sido todo sólo un sueño? No, ella estaba allí, durmiendo...Se inclinó para mirarla y soltó un grito: la mujer no tenía rostro. Junto a él, envuelto en una mortaja, yacía su cadáver, tan deteriorado que no quedaba más que los huesos y el largo cabello enmarañado.

Presa de horribles estremecimientos y malestar se levantó bajo los rayos del sol, y poco a poco, el horror gélido dio lugar a una desesperación tan intolerable, un dolor tan atroz, que se aferró a la sombra irónica de la duda. Simulando no estar al corriente de nada, se aventuró por el vecindario para averiguar el camino a la casa donde vivió su esposa.

- No hay nadie en aquella casa- le repuso alguien- Pertenecía a la esposa de un samurai que dejó la ciudad varios años atrás. Antes de marcharse se divorció de ella para casarse con otra mujer, y sufrió tanto y cayó enferma. No tenía parientes en Kioto ni nadie que la cuidara, y murió en otoño de ese mismo año. El décimo día del noveno mes...




FUENTEs:
KOIZUMI, Yakumo y HEARN, Lafcadio (1996): Historias Misteriosas, [trad. Montse Watkins]. Kanagawa: Luna Books.
















Imágenes tomadas de la película: Kwaidan (1965). Dirección:  Masaki Kobayashi.





25 octubre 2015

SAMHAIN



Samhain es la festividad celta en la que la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebraba el final de la temporada de cosechas y era considerada como el Año Nuevo, que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición del otoño al invierno (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo.

En esta noche, las ánimas de los fallecidos tendrían autorización para caminar entre los vivos; volvían a visitar sus familias y sus viejas casas para calentarse a un lado del fuego y comer de los alimentos que con cariño les tienen preparados los parientes para mantenerlos. Y para alejar a los malos espíritus de los hogares, dejaban comida fuera.





El Papa Bonifacio IV, en 615, transformó el pantheón  de Agripa en el templo cristiano de  Todos los Santos para celebrar el 13 de mayo a  la Virgen María y todos los mártires, que los habían precedido en la fe.






Gregorio III en 741 traslada la fiesta de mayo al al 1 de noviembre, intentando cristianizar la tradición del samhain celta. Y  Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.
Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la vigilia para preparar la fiesta.

Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura inglesa se tradujo al inglés como “All Hallow's Eve” Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando hasta llegar a la de Halloween.

El cristianismo acabó adoptando esta fiesta celtas, designando el primero de noviembre como día de Todos los Santos, y en el siglo XII, al día siguiente como día de Difuntos.


Los celtas ponían velas rudimentarias en el interior de las calaveras de los enemigos muertos, colocándolas en los cruces de caminos, a las afueras y en las murallas de sus castros, con el objeto de horrorizar los enemigos, para asombro y veneración de sus gentes y para conjurar los peligros de la celebración.
La noche de Samhain se practicaban ritos adivinatorios que hacían referencia a la previsión del tiempo, a los matrimonios y a la fortuna del año que entraba.


Por ejemplo al pelar una manzana se podía hacer una adivinación sobre la duración de la vida: cuanto más largo era el trozo de piel que se conseguía cortar sin romper más larga seria la vida de quien la pelaba. Las abuelas cuentan que cuando eran jóvenes, las muchachas del pueblo grababan en las avellanas el nombre de los hombres que todavía eran solteros y luego las tiraban al fuego; la avellana que saltaba fuera de las llamas indicaba a cada muchacha cual iba a ser su futuro esposo.


En Escocia, durante la noche de Samhain, las personas enterraban algunas piedras en la tierra, luego las cubrían con las cenizas de la chimenea y a la mañana siguiente iban a examinarlas: si una piedra se había movido, significaba que la persona que la había enterrado moriría antes de que acabara el año.

Durante un tiempo, también en Escocia, se solía colgar, en señal de bienvenida, quinqués fuera de la casa para indicar el camino a los espíritus, y se dejaban las mesas preparadas para que pudieran comer algo.





En Irlanda, es típico que todas las familias prepararan el denominado "colcannon", plato tradicional de la fiesta, el nombre deriva del irlandés y significa "col manchada": es una receta hecha con puré de papa, col triturada y cebolla, servido caliente y con mucha mantequilla. Solía esconderse en su interior una moneda, y el afortunado que la encontraba tenía el privilegio de podérsela quedar.



Como todas las fiestas céltas, también el Samhain dependía del calendario agrícola. Para los meses de noviembre, el ganado que había permanecido todo el año en el pasto, tenía que ser reconducido a los establos, entonces se escogían las cabezas más fuertes y mejores, que iban a poder soportar el invierno, y las demás se mataban, puesto que si el año había sido bueno y habían nacido muchas reses, el forraje almacenado no sería suficiente para alimentar todo el ganado.

Parte de la carne era desecada y conservada, mientras que las partes que se deterioraban con mayor velocidad eran cocinadas al momento. Los clanes reunían a sus miembros y organizaban grandes banquetes a los que todo el mundo estaba invitado, incluso los pobres, que en épocas de festividades podían comer hasta saciarse. También las recolecciones se hacían antes de Samhain, sobre todo las avellanas y la miel.




Una de las principales características de Samhain era el encendido de la hoguera. La noche anterior se apagaban todos los fuegos de las casas y la población de los pueblos se reunían en torno a una pira que después era encendida por los druidas al alba. Entonces, todo el mundo encendía una antorcha con el fuego de la hoguera sagrada y volvía a casa para volver a encender el propio hogar.




23 abril 2014

UN RELATO ESTREMECEDOR


Este relato está transcrito y adaptado del audio de la entrevista original realizada por el autor

También iba a General Cepeda la otra sobrina, pero ella iba con el esposo y los dos niños atrás en el carro. Parece que iban a una fiesta o algo así.

Iban para General dice, platicando aquel y yo y nos encontramos a una viejita en la carretera del lado donde maneja el esposo.

De este lado (del conductor) estaba una viejita parada.
Y dice: "Mira, una viejita".

Pero al momento que íbamos llegando con la viejita, así nos aventó una muñeca. Y la muñeca quedó en el limpiabrisas.

"¿Qué pasó?"

"No, nada", dice. 

"Y le seguimos".




Y yo volteo y le digo a mi esposo: "¿Ya viste la señora, la viejita?"

Y me dice: "La vengo viendo por el espejo".

Porque la viejita venía volando así por la carretera detrás del carro.

Entonces mi sobrina dice: "no me dio miedo tío, no me dio miedo, lo que hice yo con mis hijos los agarré dice con el asiento, así los agarré". / no me dio miedo la viejita ni nada de eso. A mí me preocupaban mis hijos y yo los agarré así. Los niños tenían unos dos años, como cuatro o tres años. Yo los agarré así con la mano".

Y aquel (mi esposo) dijo: "¿Qué hacemos?" Y empezó el limpiabrisas a moverlo.


Y no se soltaba la muñeca porque taba agarradilla. "Za, za, za, za, zaz...",  hasta que soltó la muñeca. Se soltó la muñeca y ya la viejita se paró.

21 febrero 2013

LA BALADA DE LOS TRES ALPINOS




Tendría unos 5 o 6 años cuando escuché por primera vez esta cancioncilla, que nos enseñaron en la escuela. Hace poco me acordaba de la tonada y recordé que había algo en ella que me daba tristeza.

Me puse a indagar la canción y me vine a encontrar varias versiones de la misma, con pequeñas variantes, pero que todas coinciden en narrar una tragedia.

La letra que les comparto a continuación la elegí por contener, además de la tragedia, un elemento por demás macabro.

Aquí la tienen.

Eran tres alpinos que venían de la guerra (bis),
ría, ría, rataplán,
que venían de la guerra.

El más pequeño traía un ramo de flores (bis),
ría, ría, rataplán,
traía un ramo de flores.

Y la princesa estaba en la ventana (bis),
ría, ría, rataplán,
estaba en la ventana.

Pequeño alpino regálame esas flores (bis),
ría, ría, rataplán,
regálame esas flores.



Te las daré si te casas conmigo, (bis),
ría, ría, rataplán,
si te casas conmigo.

Para casarme has de hablar con mi padre (bis),
ría, ría, rataplán,
has de hablar con mi padre.

Señor rey, quiero casarme con su hija (bis),
ría, ría, rataplán,
quiero casarme con su hija.

Largo de aquí o te mando fusilar (bis),
ría, ría, rataplán,
o te mando fusilar.

Yo no me voy si no es con la princesa (bis),
ría, ría, rataplán,
si no es con la princesa.

Al día siguiente moría fusilado (bis),
ría, ría, rataplán,
moría fusilado.

Y la princesa también murió de pena (bis),
ría, ría, rataplán,
también murió de pena.

Y el señor rey se fue a morir a China (bis),
ría, ría, rataplán,
se fue a morir a China.

Después de algún tiempo resucitaron todos (bis),
ría, ría, rataplán,
resucitaron todos.

La hija del rey se casó con el alpino (bis),
ría, ría, rataplán,
se casó con el alpino.

Esta es la historia de tres alpinos (bis),
ría ría rataplán,
que venían de la guerra.



Pueden escuchar la letra y su tonadita aquí: