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13 junio 2017

LA RECONCILIACIÓN. Lafcadio Hearn y Yakumo Koizumi


Cierto samurai joven de Kioto, reducido a la miseria por la caída de su señor, se vio obligado a abandonar su casa y entrar al servicio del gobernador de una provincia distante. Antes de marcharse de la capital, se divorció de su esposa, una mujer buena y hermosa, convencido de que podría mejorar su situación con otra alianza. Entonces se casó con la hija de una familia distinguida, que le acompañó a su nuevo destino.


Pero en la inconsciencia de la juventud y la grave necesidad, el samurai no pudo comprender el valor del afecto que descartó tan a la ligera. Su segundo matrimonio no fue feliz; el carácter de su nueva esposa era cruel y egoísta, y pronto encontró toda clase de motivos para pensar con nostalgia en su pasada vida en Kioto. Entonces se dio cuenta de que todavía amaba a su primera mujer, mucho más de lo que nunca podría querer a la segunda, y comenzó a reconocer lo injusto y desagradecido que había sido.

Poco a poco este sentimiento se transformó en un arrepentimiento que le robó la paz de espíritu. Le perseguían sin cesar los recuerdos de la esposa traicionada, su dulce forma de hablar, sus sonrisas, su delicadeza, su firme paciencia. A veces la veía en sueños ante el telar, como cuando tejía día y noche para ayudarle en sus años de pobreza, otras más sola, sentada en el suelo de la pequeña y humilde habitación donde la dejó escondiendo sus lágrimas con la manga de su raído kimono. Incluso pensaba en ella durante el trabajo; entonces se preguntaba cómo vivía, qué hacía. Algo en el corazón le decía que ella no aceptaría otro esposo y que nunca le perdonaría. Y decidió en secreto irla a buscar tan pronto como pudiera regresar a Kioto, pedirle disculpas, volver a vivir con ella y hacer todo lo que estuviese en su mano en para compensarla por lo acontecido. Y así pasaron varios años. Por fin acabó el mando del gobernador y el samurai quedó libre.

- Ahora volveré con mi amada- se prometió- ¡Ah, qué crueldad, qué absurdo haberme divorciado de ella!
Y así devolvió su segunda esposa, que no le había dado hijos, a su familia y se apresuró hacia Kioto para buscar a su antigua compañera, a cuya casa se encaminó sin siquera cambiar su indumentaria de viaje.
Cuando llegó a la calle donde ella vivía, ya era tarde por la noche, la décima noche del noveno mes, y la ciudad estaba tan silenciosa como un cementerio. Pero la luna clara iluminaba suficiente, de modo que encontró la casa sin dificultad. Tenía un aspecto del mayor abandono y las hierbas crecían en el tejado. Llamó a una puerta corrediza y nadie respondió. Como no estaba cerrada por dentro, abrió y entró. La primera habitación estaba vacía y ni siquiera tenía esteras de paja, y las otras tenían el mismo aspecto lastimoso. Daba la impresión de que la casa estaba desocupada.
Sin embargo, el samurai decidió echar una mirada a la pequeña habitación del fondo, la favorita de su esposa, que gustaba de descansar allí.
Acercándose a las puertas corredizas cerradas, se sorprendió mucho de ver un resplandor. Deslizó la puerta y lanzó un grito de júbilo al verla cosiendo a la luz de una linterna de papel. Sus ojos se encontraron y ella le saludó con una sonrisa.
- ¿Cuándo regresaste a Kioto? ¿Cómo me encontraste entre tantas habitaciones oscuras?
Los años no la habían cambiado. Al samurai le pareció tan joven y linda como en sus recuerdos más queridos, aunque se le hizo mucho más entrañable aún su dulce voz, temblorosa por la feliz sorpresa.
Se sentó a su lado muy contento y le dijo muchas cosas: cómo se arrepintió de su egoísmo, cuánto la echó de menos, la constante pena que sentía por ella y sus prolongadas esperanzas de resarcirla por todo, mientras la acariciaba y le pedía perdón una y otra vez. Ella le repuso con gran ternura, que le salía del alma, que cesara de reprocharse. No era justo que hubiera sufrido tanto por ella, ya que siempre se consideró indigna de ser su esposa. Por supuesto, sabía que la pobreza le había obligado a la separación, ya que mientras vivieron juntos él siempre fue muy bondadoso. Nunca había dejado de rezar por su felicidad. Pero, si hubiese algún motivo de enmienda, ya habría desaparecido de más con su honorable visita. ¿Qué mayor dicha había que verle, aunque fuera sólo un instante?
- ¿Sólo un instante?- preguntó con una risa alegre- Mejor di para las próximas siete existencias. Amada mía, excepto si tú te opones, estoy dispuesto a regresar para vivir contigo para siempre. Nada nos podrá separar de nuevo. Ahora tengo medios y amigos, no precisamos temer a la pobreza. Mañana traeré mis pertenencias y mis criados te servirán. ¡Verás qué preciosa arreglaremos la casa! Esta noche- explicó en tono de disculpa- llegué tan tarde, incluso sin cambiarme de ropa, porque no podía esperar a verte y decirte todo esto.
Ella pareció muy feliz con estas palabras y a su vez le contó todo lo acontecido en Kioto desde que él se marchara; excepto sus propias penurias, sobre las que se negó a hablar con delicadeza. Conversaron hasta muy tarde. Después la mujer le condujo a una habitación más caliente, orientada al sur, en la que habían pasado su noche de bodas.
- ¿No tienes a nadie que te ayude en casa?- preguntó el samurai cuando ella empezó a preparar el lecho.
- No, no me podía permitir tener una sirvienta, de modo que he vivido sola- repuso, riéndose alegremente.
- Desde mañana tendrás muchos sirvientes- dijo- Buenos sirvientes y todo lo que desees.
Se acostaron para descansar, pero no durmieron porque tenían demasiadas cosas que contarse; y hablaron del pasado, el presente y el futuro, hasta que comenzó a amanecer. Entonces al samurai se le cerraron los ojos y quedó profundamente dormido.
Cuando despertó la luz entraba por las grietas de los postigos y, ante su tremenda sorpresa, se encontró acostado sobre las tablas desnudas de un suelo mohoso...¿Había sido todo sólo un sueño? No, ella estaba allí, durmiendo...Se inclinó para mirarla y soltó un grito: la mujer no tenía rostro. Junto a él, envuelto en una mortaja, yacía su cadáver, tan deteriorado que no quedaba más que los huesos y el largo cabello enmarañado.

Presa de horribles estremecimientos y malestar se levantó bajo los rayos del sol, y poco a poco, el horror gélido dio lugar a una desesperación tan intolerable, un dolor tan atroz, que se aferró a la sombra irónica de la duda. Simulando no estar al corriente de nada, se aventuró por el vecindario para averiguar el camino a la casa donde vivió su esposa.

- No hay nadie en aquella casa- le repuso alguien- Pertenecía a la esposa de un samurai que dejó la ciudad varios años atrás. Antes de marcharse se divorció de ella para casarse con otra mujer, y sufrió tanto y cayó enferma. No tenía parientes en Kioto ni nadie que la cuidara, y murió en otoño de ese mismo año. El décimo día del noveno mes...




FUENTEs:
KOIZUMI, Yakumo y HEARN, Lafcadio (1996): Historias Misteriosas, [trad. Montse Watkins]. Kanagawa: Luna Books.
















Imágenes tomadas de la película: Kwaidan (1965). Dirección:  Masaki Kobayashi.





12 abril 2017

A VECES REGRESAN


HORA MARCADA es un clásico de la televisión mexicana de finales de los ochenta (1988-1990) que marcó un hito en cuanto a producciones y que fue semillero de talentos ahora mundialmente famosos como Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón.

Hora Marcada fue exitosa en parte debido a sus imaginativos argumentos. A veces adaptaciones de clásicos de la literatura, de leyendas urbanas, y hasta de cintas norteamericanas, y otras tantas eran sólo historias originales que iban de la fantasía, al drama, la ciencia ficción, lo terrorífico y hasta lo cómico, pero siempre manteniendo una misma línea narrativa en la que la famosa Mujer de Negro, metáfora de la muerte, era imprescindible.
La Hora Marcada fue un parteaguas televisivo para ese tiempo a pesar de lo rústicas que fueron algunas de sus producciones y marcó, valga la redundancia, al público sin distinción.
Uno de los capítulos que me parecen de los mejor logrados, con esa mezcla de humor negro y terror, fue "A veces regresan" (1989), con libreto y dirección de Alfonso Cuarón y fotografía de Alejandro Marcovich. Este episodio, basado en la novela de Stephen King Sometimes they come back, fue protagonizado por Eduardo Palomo, como Eddie, un desquiciado infanticida que usa spikes de charol; Diego Jáuregui como el Veopuntos y Alejandro Reyes como el Virus, los dos locos cómplices de Eddie, con quienes conforma un trío verdaderamente perturbador.


Aparecen también un joven Miguel Ángel Ferriz, ya fallecido igual que Palomo, y un José María Torre de 12 años y Frances Ondiviela como la Mujer de Negro.
Aquí les dejo los enlaces de youtube para que lo vean y lo disfruten y, por qué no, sientan un poco de escalofrío...


Primera Parte:
Segunda parte:

26 mayo 2016

UN SUPUESTO FANTASMA APARECE EN EL SELFIE DE UNA MUJER

Una mujer se tomo un selfie frente al espejo y cuando vio la foto quedó horrorizada al ver, lo que parece, un fantasma detrás de ella, según un artículo publicado en el sitio de noticias de entretenimiento Life & Style.com.

La imagen, que fue publicada en la red social Imgur, fue vista más de un millón de veces.

La descripción de la foto decía: “Por favor, dime que es tu hija tímida”. Muchos describieron al imagen como demoníaca.

La mejor opinión, es la tuya.

Tomado de: Revista Voces del misterio

Link: https://revistavocesdelmisterio.wordpress.com/2016/05/26/un-supuesto-fantasma-aparece-en-el-selfie-de-una-mujer-y-se-hace-viral/


25 octubre 2015

SAMHAIN



Samhain es la festividad celta en la que la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebraba el final de la temporada de cosechas y era considerada como el Año Nuevo, que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición del otoño al invierno (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo.

En esta noche, las ánimas de los fallecidos tendrían autorización para caminar entre los vivos; volvían a visitar sus familias y sus viejas casas para calentarse a un lado del fuego y comer de los alimentos que con cariño les tienen preparados los parientes para mantenerlos. Y para alejar a los malos espíritus de los hogares, dejaban comida fuera.





El Papa Bonifacio IV, en 615, transformó el pantheón  de Agripa en el templo cristiano de  Todos los Santos para celebrar el 13 de mayo a  la Virgen María y todos los mártires, que los habían precedido en la fe.






Gregorio III en 741 traslada la fiesta de mayo al al 1 de noviembre, intentando cristianizar la tradición del samhain celta. Y  Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.
Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la vigilia para preparar la fiesta.

Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura inglesa se tradujo al inglés como “All Hallow's Eve” Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando hasta llegar a la de Halloween.

El cristianismo acabó adoptando esta fiesta celtas, designando el primero de noviembre como día de Todos los Santos, y en el siglo XII, al día siguiente como día de Difuntos.


Los celtas ponían velas rudimentarias en el interior de las calaveras de los enemigos muertos, colocándolas en los cruces de caminos, a las afueras y en las murallas de sus castros, con el objeto de horrorizar los enemigos, para asombro y veneración de sus gentes y para conjurar los peligros de la celebración.
La noche de Samhain se practicaban ritos adivinatorios que hacían referencia a la previsión del tiempo, a los matrimonios y a la fortuna del año que entraba.


Por ejemplo al pelar una manzana se podía hacer una adivinación sobre la duración de la vida: cuanto más largo era el trozo de piel que se conseguía cortar sin romper más larga seria la vida de quien la pelaba. Las abuelas cuentan que cuando eran jóvenes, las muchachas del pueblo grababan en las avellanas el nombre de los hombres que todavía eran solteros y luego las tiraban al fuego; la avellana que saltaba fuera de las llamas indicaba a cada muchacha cual iba a ser su futuro esposo.


En Escocia, durante la noche de Samhain, las personas enterraban algunas piedras en la tierra, luego las cubrían con las cenizas de la chimenea y a la mañana siguiente iban a examinarlas: si una piedra se había movido, significaba que la persona que la había enterrado moriría antes de que acabara el año.

Durante un tiempo, también en Escocia, se solía colgar, en señal de bienvenida, quinqués fuera de la casa para indicar el camino a los espíritus, y se dejaban las mesas preparadas para que pudieran comer algo.





En Irlanda, es típico que todas las familias prepararan el denominado "colcannon", plato tradicional de la fiesta, el nombre deriva del irlandés y significa "col manchada": es una receta hecha con puré de papa, col triturada y cebolla, servido caliente y con mucha mantequilla. Solía esconderse en su interior una moneda, y el afortunado que la encontraba tenía el privilegio de podérsela quedar.



Como todas las fiestas céltas, también el Samhain dependía del calendario agrícola. Para los meses de noviembre, el ganado que había permanecido todo el año en el pasto, tenía que ser reconducido a los establos, entonces se escogían las cabezas más fuertes y mejores, que iban a poder soportar el invierno, y las demás se mataban, puesto que si el año había sido bueno y habían nacido muchas reses, el forraje almacenado no sería suficiente para alimentar todo el ganado.

Parte de la carne era desecada y conservada, mientras que las partes que se deterioraban con mayor velocidad eran cocinadas al momento. Los clanes reunían a sus miembros y organizaban grandes banquetes a los que todo el mundo estaba invitado, incluso los pobres, que en épocas de festividades podían comer hasta saciarse. También las recolecciones se hacían antes de Samhain, sobre todo las avellanas y la miel.




Una de las principales características de Samhain era el encendido de la hoguera. La noche anterior se apagaban todos los fuegos de las casas y la población de los pueblos se reunían en torno a una pira que después era encendida por los druidas al alba. Entonces, todo el mundo encendía una antorcha con el fuego de la hoguera sagrada y volvía a casa para volver a encender el propio hogar.




23 julio 2013

PAREIDOLIAS

Pareidolia, del griego παρά, junto, alterno, y εἴδωλον imagen. Es un fenómeno que designa las alteraciones perceptivas en las que, a partir de un campo real de percepción escasamente estructurado, el individuo cree percibir algo distinto, mezclando lo percibido con lo fantaseado. En este sentido es una forma de ilusión o percepción engañosa que se diferencia claramente de las alucinaciones y de las pseudoalucinaciones.

En pocas palabras, es la tendencia del cerebro a encontrar figuras reconocibles en nubes, montañas, objetos, manchas etc., como la famosísima "cara de Marte", una formación rocosa retratada por la sonda Viking I el 25 de julio de 1976 mientras orbitaba el planeta rojo. Esta formación tiene 1.5 km de ancho, y está iluminada por los rayos solares cayendo inclinados en 20º. Se ubica en una región de Marte llamada Cydonia, en los 40.75° N y 350.54° E.



El 8 de abril de 2001 la sonda Mars Global Surveyor volvió a dar una mirada sobre la región de Cydonia, y se usó la máxima resolución de la cámara, en donde cada píxel cubría un área de 1,56 mt. El resultado, muy impresionante, dio a conocer que la supuesta "cara" no era otra cosa que una formación tipo colina derrumbada, sin ningún aspecto artificial.


El 21 de septiembre de 2006, la sonda Mars Express volvió a tomar imágenes de la región de Cydonia y realizar diagramas en perspectiva que muestran con gran detalle las formaciones rocosas. Las imágenes tienen una resolución de 13,5 mt por píxel y fueron coloreadas usando 3 canales a color-HRSC. Las vistas en perspectiva fueron calculadas a partir de un modelo digital del terreno derivado por los canales en estéreo.





Pues bien, aquí dejo dos fotografías que me compartió su dueño que, en una charla en la que salió a relucir el tema de los espantos y aparecidos, comentó que tenía.

Quien hizo las fotos no pretende lucrar con ellas, ni busca investigaciones paranormales ni nada por el estilo. Es por ello que les aseguro que las fotos no están trucadas, y quedan aquí, para mejor opinión.



Esta foto  -se cubren los rostros de las personas que están ahí por obvias razones-, se hizo en la casa del dueño de las mismas, tras un juego de futbol de la selección mexicana. En la esquina superior izquierda hay una pantalla LCD que, conforme con quien hizo la foto, estaba apagada, pues el juego ya había acabado.

¿Puedes ver algo ahí?

No diré más, así evitaremos las sugestiones 


En esta otra, además de la abundancia de orbes -orbs en inglés- (los puntos luminosos que se ven en la fotografía), el dueño de la foto me comentó que se distinguen personas tras el umbral de la puerta de la casa, como siluetas o sombras. ¿Puedes verlas?

Tú tienes la mejor opinión.


Para leer más sobre pareidolias pueden acceder a este enlace:



03 febrero 2013

LOS MALVADOS FANTASMAS DE M. R. JAMES




Montague Rhodes James es para mí, el mejor escritor de cuentos de fantasmas que haya leído. Esta entrada va como homenaje a este genial escritor inglés, que me ha permitido disfrutar el género de terror como ninguno.

Buscando información al respecto me encontré con un buen artículo sobre él, que se reproduce a continuación. Al final, está la referencia completa.

M. R. James está considerado como "El Gran Maestro del Cuento de Fantasmas", honor ganado a pulso con cada uno de sus magníficos relatos, ideados para amenizar más de una Navidad, en compañía de sus allegados.

Es uno de los grandes de la literatura de terror. Sus fantasmas no son los clásicos espectros victorianos; arrastrándose por pasillos sórdidos y húmedos al ritmo del tintineo incesante de las cadenas. Sus fantasmas son seres que no provocan compasión; en su mayoría engendros sin forma definida, abominables y sádicos.

James vio la luz en el año 1862, en la rectoría de Goodnestone, Kent. Ya a una temprana edad, en la que otros niños se contentaban con dedicar sus horas a cualquier simple juego, el joven James desarrolló ya su nunca olvidada pasión por los libros antiguos.

M. R. James como persona se puede decir que está a años luz de las torturadas figuras de antecesores suyos en el arte de asustar como Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant o Joseph Sheridan LeFanu.


El trasfondo de sus obras poco tiene que ver con los oníricos mundos que poblaban las mentes de estos autores. Su personalidad destacaba por su lucidez y equilibrio, amén de su escepticismo, tiznado con un agudo sentido del humor, en lo tocante al mundo de los espíritus y los fenómenos paranormales tan en boga durante finales del siglo XIX y principios del XX.

Podríamos decir que su vida transcurrió en una continua investigación del pasado, entre viejos manuscritos, clases y reuniones docentes, visitas a antiguas ruinas, bibliotecas polvorientas, iglesias dejadas de la mano de Dios. Ésa fue su vida, ya que nunca contrajo matrimonio, ni tuvo hijos. La universidad, Eton, y los libros constituyeron el entramado de su existencia.

Fue un medievalista de prestigio contrastado, lingüista y un estudioso bíblico. Entre sus intereses y aficiones cabe mencionar desde la arqueología, hasta la paleografía; de la filología al arte eclesiástico; de las antigüedades a los estudios históricos y bibliográficos, revisando a menudo ejemplares para las sociedades bibliográficas e históricas especializadas. Sin olvidarnos de la traducción, el ensayo, o la disertación académica. M.R. James murió en Eton en 1936.

No deja de ser una ironía que James logre la celebridad con sus cuentos, quedando el resto de su obra condenada al ostracismo, pues sus historias de fantasmas no fueron para él más que un pasatiempo. Escribía estos cuentos por puro entretenimiento, para distraerse de sus tareas docentes y de sus largas y pesadas investigaciones en los muchos campos que trataba.

Era un admirador reconocido del escritor irlandés Joseph Sheridan LeFanu, siendo ésta quizás la influencia más representativa en sus obras. Precisamente a James se debe la resurrección literaria de LeFanu cuando éste comenzaba a ser olvidado por el público. En 1923 publicó una antología con los mejores cuentos del autor irlandés titulada Madam Crowl's Ghost. Si para muchos James es el mejor escritor de cuentos de fantasmas, él reconocía con tal calificativo a LeFanu.

Sin romper por completo con las formas que habían distinguido al relato de fantasmas hasta entonces, uno de los grandes méritos de M.R. James se basa en la creación de un fantasma desconocido en la época en que vivió. En este detalle radica la diferencia primordial con todo lo escrito durante el romanticismo, dominante hasta entonces. James se distancia del fantasma victoriano, característicamente lívido, estático y digno de compasión por su desdichada fortuna. Todo lo contrario, las apariciones espectrales de James son manifestaciones abominables, criaturas cuya procedencia no puede ser sino el infierno. Tales apariciones son extravagantes, e incluso ridículas sin llegar a caer en la comicidad. Sus seres inefables son cuasi monstruos que llegan a helarnos el alma. En palabras de Lovecraft: "El espectro habitual de M.R. James es delgado, enano y peludo: una abominación perezosa e informal de la noche, a medio camino entre la bestia y el hombre... este espectro tiene una constitución de lo más excéntrica: es un rollo de franela con ojos de araña, o una entidad invisible modelada con las ropas de una cama cuyo rostro lo forma una sábana arrugada".

De igual modo, encontramos también en todos sus relatos, rebosantes de un sano humor socarrón, un atisbo de aclaración racional para los misterios que se nos muestran, detalle también desconocido en la literatura del género hasta la fecha. Aunque, en sus propias palabras "este resquicio debe ser tan estrecho que apenas sea practicable", para que así el relato no pierda fuerza ni quede reducido a una mera sugestión enfermiza de sus protagonistas en un momento dado de la trama.

Ilustración de Manuel Mota.
La escritura de cuentos de fantasmas puede considerarse un arte, y el propio James llegó a citar las características de semejante oficio: "Dos ingredientes de la máxima importancia para guisar un buen cuento de fantasmas son, a mi juicio, la atmósfera y un crescendo hábilmente logrado", a lo que no debemos olvidar añadir "cierto grado de realismo".

Si bien en lo primero no llega al refinamiento de ilustres antecesores como Arthur Machen, con su peculiar estilo de atmósfera envolvente y opresiva, o contemporáneos como Lovecraft, respecto al adecuado desarrollo de la historia se muestra como un maestro consagrado. Ese crescendo que nos conduce al desenlace final entre el engendro y el atribulado protagonista logra mantenernos en una atenta tensión hasta el clímax final.

Siguiendo con sus palabras, analicemos el sentido del indispensable realismo, "Seánnos, pues, presentados los personajes con suma placidez; contemplémoslos mientras se dedican a sus quehaceres cotidianos, ajenos a todo mal presentimiento y en plena armonía con el mundo que les rodea".

Ahí radica otra de sus características innovadoras, conduce al lector por un mundo que ya conoce, que vive día a día en su propio "marco familiar". Sus personajes hablan, viven, se mueven, como sus potenciales lectores de principios del siglo XX. Recordemos que hasta la irrupción de James en la literatura, los fantasmas habían sido seres amarrados a sus herrumbrosas cadenas, arrastrándose amargados por castillos medievales, algo muy alejado de la sociedad burguesa de la época.

Ilustración de Manuel Mota
Uno de los recursos de James para introducirnos en esta familiaridad cotidiana es su relajado humor, frecuentemente mostrado de forma coloquial entre sus personajes. Un típico humor británico, que nos hace sentirnos aún más sosegados y confiados en ese ambiente seguro y reconocible. Un humor que casi sin enterarnos da paso al espanto, haciendo añicos la invulnerable realidad en la que nos creíamos sumergidos.

"En esta atmósfera tranquilizadora, hagamos que el elemento siniestro asome una oreja, al principio de modo discreto, luego con mayor insistencia, hasta que por fin se haga dueño de la escena". Esta técnica de no revelar nunca por completo al fantasma, dejando a la imaginación del lector la recreación de lo vagamente sugerido, se ve ya claramente en LeFanu, aunque James la forja impecablemente superando a su maestro en el firme propósito de inquietar.

Podríamos añadir que buena parte del terror en los cuentos de James reside en lo que se menciona como de pasada, en detalles aparentemente carentes de importancia y que cobran todo su significado en el desenlace final.

Otros rasgos inequívocos de la obra de James los menciona Howard Phillips Lovecraft en su excelente ensayo Supernatural Horror in Literature, atribuyéndolos a palabras del propio James: "Sus fenómenos espectrales deben ser malévolos más que beneficiosos, ya que la emoción que hay que suscitar ante todo es el miedo"; adiós, pues, a fantasmas dignos de compasión: "... debe evitarse escrupulosamente la jerga técnica del ocultismo o pseudociencia, con objeto de que la verosimilitud casual no se vea ahogada por una pedantería nada convincente".

Mencionemos también otra característica que ni el propio James hubiera podido evitar de haberlo querido, el antecedente histórico que provoca las espectrales apariciones. Este precursor del horror, obligatorio en todas sus historias, le permite hacer gala de sus excelsos conocimientos en las diversas materias que marcaron su vida. Incluso podríamos decir que sus protagonistas no dejan de ser sino clones del propio James: hombres apacibles, comedidos, íntegros, sin sospechosos antecedentes relacionados con sucesos paranormales.

Sus relatos, sin profundizar demasiado en la caracterización psicológica de los personajes, nos seducen con una minuciosa recreación documental de los ambientes en que se desarrollan. Para recrear este ambiente erudito James echó mano de un truco muy utilizado después por otros autores inventándose libros, manuscritos o citas en latín que dieran mayor calado a los sucesos que se narraban en sus cuentos.

El encanto de los temblores que provocan sus cuentos de fantasmas sigue vigente hoy en día pese a los numerosos giros y mutaciones que ha sufrido el género de terror. Más de uno quizás piense que en la era de la informática, relatos escritos a principios del pasado ya siglo XX han perdido toda capacidad de asustar...

Los cuentos de fantasmas de M.R. James son 31 publicados en diferentes libros:


Historias de fantasmas de un anticuario. Esta obra fue publicada en 1904.


Más historias de fantasmas de un anticuario. Este segundo libro apareció en 1911.


Un fantasma inconsistente y otros. La publicación de este volumen data de 1919.


Cuentos de fantasmas es el cuarto libro publicado en 1925.


Cuentos de fantasmas de M. R. James, publicado en 1931 es su último libro. Se trata de una recopilación de todos sus relatos antes citados con la inclusión de cinco más, aparecidos en diversas publicaciones.



En 1922 se publicó una novela corta de fantasía sobrenatural para niños titulada Los cinco frascos.


Puedes leer muchas de sus obras aquí:

http://elespejogotico.blogspot.mx/2009/02/mr-james-relatos.html



Texto tomado de: M. R. James, hacedor de fantasmas, en: pasadizo.com.
(http://www.pasadizo.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1439).