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25 octubre 2015

SAMHAIN



Samhain es la festividad celta en la que la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebraba el final de la temporada de cosechas y era considerada como el Año Nuevo, que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición del otoño al invierno (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo.

En esta noche, las ánimas de los fallecidos tendrían autorización para caminar entre los vivos; volvían a visitar sus familias y sus viejas casas para calentarse a un lado del fuego y comer de los alimentos que con cariño les tienen preparados los parientes para mantenerlos. Y para alejar a los malos espíritus de los hogares, dejaban comida fuera.





El Papa Bonifacio IV, en 615, transformó el pantheón  de Agripa en el templo cristiano de  Todos los Santos para celebrar el 13 de mayo a  la Virgen María y todos los mártires, que los habían precedido en la fe.






Gregorio III en 741 traslada la fiesta de mayo al al 1 de noviembre, intentando cristianizar la tradición del samhain celta. Y  Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.
Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la vigilia para preparar la fiesta.

Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura inglesa se tradujo al inglés como “All Hallow's Eve” Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando hasta llegar a la de Halloween.

El cristianismo acabó adoptando esta fiesta celtas, designando el primero de noviembre como día de Todos los Santos, y en el siglo XII, al día siguiente como día de Difuntos.


Los celtas ponían velas rudimentarias en el interior de las calaveras de los enemigos muertos, colocándolas en los cruces de caminos, a las afueras y en las murallas de sus castros, con el objeto de horrorizar los enemigos, para asombro y veneración de sus gentes y para conjurar los peligros de la celebración.
La noche de Samhain se practicaban ritos adivinatorios que hacían referencia a la previsión del tiempo, a los matrimonios y a la fortuna del año que entraba.


Por ejemplo al pelar una manzana se podía hacer una adivinación sobre la duración de la vida: cuanto más largo era el trozo de piel que se conseguía cortar sin romper más larga seria la vida de quien la pelaba. Las abuelas cuentan que cuando eran jóvenes, las muchachas del pueblo grababan en las avellanas el nombre de los hombres que todavía eran solteros y luego las tiraban al fuego; la avellana que saltaba fuera de las llamas indicaba a cada muchacha cual iba a ser su futuro esposo.


En Escocia, durante la noche de Samhain, las personas enterraban algunas piedras en la tierra, luego las cubrían con las cenizas de la chimenea y a la mañana siguiente iban a examinarlas: si una piedra se había movido, significaba que la persona que la había enterrado moriría antes de que acabara el año.

Durante un tiempo, también en Escocia, se solía colgar, en señal de bienvenida, quinqués fuera de la casa para indicar el camino a los espíritus, y se dejaban las mesas preparadas para que pudieran comer algo.





En Irlanda, es típico que todas las familias prepararan el denominado "colcannon", plato tradicional de la fiesta, el nombre deriva del irlandés y significa "col manchada": es una receta hecha con puré de papa, col triturada y cebolla, servido caliente y con mucha mantequilla. Solía esconderse en su interior una moneda, y el afortunado que la encontraba tenía el privilegio de podérsela quedar.



Como todas las fiestas céltas, también el Samhain dependía del calendario agrícola. Para los meses de noviembre, el ganado que había permanecido todo el año en el pasto, tenía que ser reconducido a los establos, entonces se escogían las cabezas más fuertes y mejores, que iban a poder soportar el invierno, y las demás se mataban, puesto que si el año había sido bueno y habían nacido muchas reses, el forraje almacenado no sería suficiente para alimentar todo el ganado.

Parte de la carne era desecada y conservada, mientras que las partes que se deterioraban con mayor velocidad eran cocinadas al momento. Los clanes reunían a sus miembros y organizaban grandes banquetes a los que todo el mundo estaba invitado, incluso los pobres, que en épocas de festividades podían comer hasta saciarse. También las recolecciones se hacían antes de Samhain, sobre todo las avellanas y la miel.




Una de las principales características de Samhain era el encendido de la hoguera. La noche anterior se apagaban todos los fuegos de las casas y la población de los pueblos se reunían en torno a una pira que después era encendida por los druidas al alba. Entonces, todo el mundo encendía una antorcha con el fuego de la hoguera sagrada y volvía a casa para volver a encender el propio hogar.




23 julio 2013

PAREIDOLIAS

Pareidolia, del griego παρά, junto, alterno, y εἴδωλον imagen. Es un fenómeno que designa las alteraciones perceptivas en las que, a partir de un campo real de percepción escasamente estructurado, el individuo cree percibir algo distinto, mezclando lo percibido con lo fantaseado. En este sentido es una forma de ilusión o percepción engañosa que se diferencia claramente de las alucinaciones y de las pseudoalucinaciones.

En pocas palabras, es la tendencia del cerebro a encontrar figuras reconocibles en nubes, montañas, objetos, manchas etc., como la famosísima "cara de Marte", una formación rocosa retratada por la sonda Viking I el 25 de julio de 1976 mientras orbitaba el planeta rojo. Esta formación tiene 1.5 km de ancho, y está iluminada por los rayos solares cayendo inclinados en 20º. Se ubica en una región de Marte llamada Cydonia, en los 40.75° N y 350.54° E.



El 8 de abril de 2001 la sonda Mars Global Surveyor volvió a dar una mirada sobre la región de Cydonia, y se usó la máxima resolución de la cámara, en donde cada píxel cubría un área de 1,56 mt. El resultado, muy impresionante, dio a conocer que la supuesta "cara" no era otra cosa que una formación tipo colina derrumbada, sin ningún aspecto artificial.


El 21 de septiembre de 2006, la sonda Mars Express volvió a tomar imágenes de la región de Cydonia y realizar diagramas en perspectiva que muestran con gran detalle las formaciones rocosas. Las imágenes tienen una resolución de 13,5 mt por píxel y fueron coloreadas usando 3 canales a color-HRSC. Las vistas en perspectiva fueron calculadas a partir de un modelo digital del terreno derivado por los canales en estéreo.





Pues bien, aquí dejo dos fotografías que me compartió su dueño que, en una charla en la que salió a relucir el tema de los espantos y aparecidos, comentó que tenía.

Quien hizo las fotos no pretende lucrar con ellas, ni busca investigaciones paranormales ni nada por el estilo. Es por ello que les aseguro que las fotos no están trucadas, y quedan aquí, para mejor opinión.



Esta foto  -se cubren los rostros de las personas que están ahí por obvias razones-, se hizo en la casa del dueño de las mismas, tras un juego de futbol de la selección mexicana. En la esquina superior izquierda hay una pantalla LCD que, conforme con quien hizo la foto, estaba apagada, pues el juego ya había acabado.

¿Puedes ver algo ahí?

No diré más, así evitaremos las sugestiones 


En esta otra, además de la abundancia de orbes -orbs en inglés- (los puntos luminosos que se ven en la fotografía), el dueño de la foto me comentó que se distinguen personas tras el umbral de la puerta de la casa, como siluetas o sombras. ¿Puedes verlas?

Tú tienes la mejor opinión.


Para leer más sobre pareidolias pueden acceder a este enlace:



03 febrero 2013

LOS MALVADOS FANTASMAS DE M. R. JAMES




Montague Rhodes James es para mí, el mejor escritor de cuentos de fantasmas que haya leído. Esta entrada va como homenaje a este genial escritor inglés, que me ha permitido disfrutar el género de terror como ninguno.

Buscando información al respecto me encontré con un buen artículo sobre él, que se reproduce a continuación. Al final, está la referencia completa.

M. R. James está considerado como "El Gran Maestro del Cuento de Fantasmas", honor ganado a pulso con cada uno de sus magníficos relatos, ideados para amenizar más de una Navidad, en compañía de sus allegados.

Es uno de los grandes de la literatura de terror. Sus fantasmas no son los clásicos espectros victorianos; arrastrándose por pasillos sórdidos y húmedos al ritmo del tintineo incesante de las cadenas. Sus fantasmas son seres que no provocan compasión; en su mayoría engendros sin forma definida, abominables y sádicos.

James vio la luz en el año 1862, en la rectoría de Goodnestone, Kent. Ya a una temprana edad, en la que otros niños se contentaban con dedicar sus horas a cualquier simple juego, el joven James desarrolló ya su nunca olvidada pasión por los libros antiguos.

M. R. James como persona se puede decir que está a años luz de las torturadas figuras de antecesores suyos en el arte de asustar como Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant o Joseph Sheridan LeFanu.


El trasfondo de sus obras poco tiene que ver con los oníricos mundos que poblaban las mentes de estos autores. Su personalidad destacaba por su lucidez y equilibrio, amén de su escepticismo, tiznado con un agudo sentido del humor, en lo tocante al mundo de los espíritus y los fenómenos paranormales tan en boga durante finales del siglo XIX y principios del XX.

Podríamos decir que su vida transcurrió en una continua investigación del pasado, entre viejos manuscritos, clases y reuniones docentes, visitas a antiguas ruinas, bibliotecas polvorientas, iglesias dejadas de la mano de Dios. Ésa fue su vida, ya que nunca contrajo matrimonio, ni tuvo hijos. La universidad, Eton, y los libros constituyeron el entramado de su existencia.

Fue un medievalista de prestigio contrastado, lingüista y un estudioso bíblico. Entre sus intereses y aficiones cabe mencionar desde la arqueología, hasta la paleografía; de la filología al arte eclesiástico; de las antigüedades a los estudios históricos y bibliográficos, revisando a menudo ejemplares para las sociedades bibliográficas e históricas especializadas. Sin olvidarnos de la traducción, el ensayo, o la disertación académica. M.R. James murió en Eton en 1936.

No deja de ser una ironía que James logre la celebridad con sus cuentos, quedando el resto de su obra condenada al ostracismo, pues sus historias de fantasmas no fueron para él más que un pasatiempo. Escribía estos cuentos por puro entretenimiento, para distraerse de sus tareas docentes y de sus largas y pesadas investigaciones en los muchos campos que trataba.

Era un admirador reconocido del escritor irlandés Joseph Sheridan LeFanu, siendo ésta quizás la influencia más representativa en sus obras. Precisamente a James se debe la resurrección literaria de LeFanu cuando éste comenzaba a ser olvidado por el público. En 1923 publicó una antología con los mejores cuentos del autor irlandés titulada Madam Crowl's Ghost. Si para muchos James es el mejor escritor de cuentos de fantasmas, él reconocía con tal calificativo a LeFanu.

Sin romper por completo con las formas que habían distinguido al relato de fantasmas hasta entonces, uno de los grandes méritos de M.R. James se basa en la creación de un fantasma desconocido en la época en que vivió. En este detalle radica la diferencia primordial con todo lo escrito durante el romanticismo, dominante hasta entonces. James se distancia del fantasma victoriano, característicamente lívido, estático y digno de compasión por su desdichada fortuna. Todo lo contrario, las apariciones espectrales de James son manifestaciones abominables, criaturas cuya procedencia no puede ser sino el infierno. Tales apariciones son extravagantes, e incluso ridículas sin llegar a caer en la comicidad. Sus seres inefables son cuasi monstruos que llegan a helarnos el alma. En palabras de Lovecraft: "El espectro habitual de M.R. James es delgado, enano y peludo: una abominación perezosa e informal de la noche, a medio camino entre la bestia y el hombre... este espectro tiene una constitución de lo más excéntrica: es un rollo de franela con ojos de araña, o una entidad invisible modelada con las ropas de una cama cuyo rostro lo forma una sábana arrugada".

De igual modo, encontramos también en todos sus relatos, rebosantes de un sano humor socarrón, un atisbo de aclaración racional para los misterios que se nos muestran, detalle también desconocido en la literatura del género hasta la fecha. Aunque, en sus propias palabras "este resquicio debe ser tan estrecho que apenas sea practicable", para que así el relato no pierda fuerza ni quede reducido a una mera sugestión enfermiza de sus protagonistas en un momento dado de la trama.

Ilustración de Manuel Mota.
La escritura de cuentos de fantasmas puede considerarse un arte, y el propio James llegó a citar las características de semejante oficio: "Dos ingredientes de la máxima importancia para guisar un buen cuento de fantasmas son, a mi juicio, la atmósfera y un crescendo hábilmente logrado", a lo que no debemos olvidar añadir "cierto grado de realismo".

Si bien en lo primero no llega al refinamiento de ilustres antecesores como Arthur Machen, con su peculiar estilo de atmósfera envolvente y opresiva, o contemporáneos como Lovecraft, respecto al adecuado desarrollo de la historia se muestra como un maestro consagrado. Ese crescendo que nos conduce al desenlace final entre el engendro y el atribulado protagonista logra mantenernos en una atenta tensión hasta el clímax final.

Siguiendo con sus palabras, analicemos el sentido del indispensable realismo, "Seánnos, pues, presentados los personajes con suma placidez; contemplémoslos mientras se dedican a sus quehaceres cotidianos, ajenos a todo mal presentimiento y en plena armonía con el mundo que les rodea".

Ahí radica otra de sus características innovadoras, conduce al lector por un mundo que ya conoce, que vive día a día en su propio "marco familiar". Sus personajes hablan, viven, se mueven, como sus potenciales lectores de principios del siglo XX. Recordemos que hasta la irrupción de James en la literatura, los fantasmas habían sido seres amarrados a sus herrumbrosas cadenas, arrastrándose amargados por castillos medievales, algo muy alejado de la sociedad burguesa de la época.

Ilustración de Manuel Mota
Uno de los recursos de James para introducirnos en esta familiaridad cotidiana es su relajado humor, frecuentemente mostrado de forma coloquial entre sus personajes. Un típico humor británico, que nos hace sentirnos aún más sosegados y confiados en ese ambiente seguro y reconocible. Un humor que casi sin enterarnos da paso al espanto, haciendo añicos la invulnerable realidad en la que nos creíamos sumergidos.

"En esta atmósfera tranquilizadora, hagamos que el elemento siniestro asome una oreja, al principio de modo discreto, luego con mayor insistencia, hasta que por fin se haga dueño de la escena". Esta técnica de no revelar nunca por completo al fantasma, dejando a la imaginación del lector la recreación de lo vagamente sugerido, se ve ya claramente en LeFanu, aunque James la forja impecablemente superando a su maestro en el firme propósito de inquietar.

Podríamos añadir que buena parte del terror en los cuentos de James reside en lo que se menciona como de pasada, en detalles aparentemente carentes de importancia y que cobran todo su significado en el desenlace final.

Otros rasgos inequívocos de la obra de James los menciona Howard Phillips Lovecraft en su excelente ensayo Supernatural Horror in Literature, atribuyéndolos a palabras del propio James: "Sus fenómenos espectrales deben ser malévolos más que beneficiosos, ya que la emoción que hay que suscitar ante todo es el miedo"; adiós, pues, a fantasmas dignos de compasión: "... debe evitarse escrupulosamente la jerga técnica del ocultismo o pseudociencia, con objeto de que la verosimilitud casual no se vea ahogada por una pedantería nada convincente".

Mencionemos también otra característica que ni el propio James hubiera podido evitar de haberlo querido, el antecedente histórico que provoca las espectrales apariciones. Este precursor del horror, obligatorio en todas sus historias, le permite hacer gala de sus excelsos conocimientos en las diversas materias que marcaron su vida. Incluso podríamos decir que sus protagonistas no dejan de ser sino clones del propio James: hombres apacibles, comedidos, íntegros, sin sospechosos antecedentes relacionados con sucesos paranormales.

Sus relatos, sin profundizar demasiado en la caracterización psicológica de los personajes, nos seducen con una minuciosa recreación documental de los ambientes en que se desarrollan. Para recrear este ambiente erudito James echó mano de un truco muy utilizado después por otros autores inventándose libros, manuscritos o citas en latín que dieran mayor calado a los sucesos que se narraban en sus cuentos.

El encanto de los temblores que provocan sus cuentos de fantasmas sigue vigente hoy en día pese a los numerosos giros y mutaciones que ha sufrido el género de terror. Más de uno quizás piense que en la era de la informática, relatos escritos a principios del pasado ya siglo XX han perdido toda capacidad de asustar...

Los cuentos de fantasmas de M.R. James son 31 publicados en diferentes libros:


Historias de fantasmas de un anticuario. Esta obra fue publicada en 1904.


Más historias de fantasmas de un anticuario. Este segundo libro apareció en 1911.


Un fantasma inconsistente y otros. La publicación de este volumen data de 1919.


Cuentos de fantasmas es el cuarto libro publicado en 1925.


Cuentos de fantasmas de M. R. James, publicado en 1931 es su último libro. Se trata de una recopilación de todos sus relatos antes citados con la inclusión de cinco más, aparecidos en diversas publicaciones.



En 1922 se publicó una novela corta de fantasía sobrenatural para niños titulada Los cinco frascos.


Puedes leer muchas de sus obras aquí:

http://elespejogotico.blogspot.mx/2009/02/mr-james-relatos.html



Texto tomado de: M. R. James, hacedor de fantasmas, en: pasadizo.com.
(http://www.pasadizo.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1439).

18 julio 2012

DE LA LEYENDA URBANA A LA SUGESTIÓN: CHARLY CHARLY


Existe entre los adolescentes un juego denominado "Charly" o "El Charly" que consiste en hacer preguntas sobre el futuro de cada uno -o de otras personas-, pidiéndole a un espíritu (Charly) que conteste mediante unas monedas.

Hay tres versiones diferentes del mismo juego. La primera, y la más común, se juega con dos monedas. Se lanzan las monedas y si caen dos águilas o caras, la respuesta es sí. Si caen don soles o cruces, la respuesta es no. Si caen una y una, la respuesta es tal vez.

La segunda versión es con tres monedas: tres lados iguales puede ser sí o no,  y dos y una, tal vez. Estadísticamente hablando, esta versión es más "compleja".



La tercera versión es con una moneda. Aquí se elimina la opción de tal vez.

Hay incluso formas más sofisticadas del juego que emplean lápices y colores, que según se muevan a un lado o a otro al apretar con un dedo la punta contra una mesa o el piso. Si se cruzan los lápices es sí y si se abren es no. Si se juega con más personas, se toman los colores que sean, se agarran de la punta y los unen, tocándose orilla con orilla y se mueven solos los colores...


El jueguito tiene su propia leyenda urbana, que con mayor o menor detalle, cuenta la historia de un niño o un adolescente de nombre Carlos (Charly) que jugando con sus amigos se metió a una casa abandonada.

Como leyenda urbana que es, la historia se ubica desde el periodo colonial (ss. XVI-XIX) hasta la actualidad.



Pues bien, Charly muere en circunstancias extrañas, que puede ir desde el simple accidente hasta la muerte por espíritus y demonios infernales, pasando por asesinatos de locos y desequilibrados mentales, todo según la versión a la que uno acceda.

La cosa es que el cadáver de Charly es hallado junto a dos monedas, y es a través de ellas que sus amigos averiguan que Charly se murió en esa casa y de esa forma (según quien la cuente) y entonces cualquiera podrá averiguar cosas desconocidas mediante ese "ritual-juego" de lanzar las monedas.

Pero la cosa no queda ahí. El juego exige que se le pida permiso a Charly para poder jugar y preguntar. Igualmente para salir del juego, Charly debe autorizarlo pues, quien se salga del juego sin que Charly lo deje, morirá víctima de la cruel venganza del mismo Charly. Además, quien juegue, debe terminar de jugar antes de la medianoche. De lo contrario, los espíritus oscuros le acompañaran de por vida.

El juego es, como puede advertirse, una especie de "ouija" de bolsillo. Cualquier persona puede indagar sobre su futuro gracias a ese espíritu que le responderá cuanto quiera mediante el uso de las monedas. Quizá por eso tenga tanto éxito entre los adolescentes.

El problema puede venir, como en la ouija, cuando comienza a generarse una especie de dependencia con el jueguito, al grado de ya no decidir por uno mismo si no se consulta primero al espíritu. O más aún, cuando la sugestión llega a establecerse como dueña y señora de la mente y del ánimo de alguna persona, entonces todo puede suceder.

Claro que siempre queda la pequeña rendija que se pregunta ¿y si fuera verdad?


Con la colaboración de Ana Salas


  

15 junio 2012

ESQUELETO DE VAMPIRO EN BULGARIA




La verdad sobre los vampiros está lejos de su leyenda romántica. Así ha quedado patente en Bulgaria, dónde el hallazgo de la tumba de un supuesto "bebedor de sangre" ha revelado su vinculación con algunas costumbres paganas precristianas de los Balcanes.

El descubrimiento, realizado el domingo 10 de junio de 2012, cerca de un monasterio medieval en la pequeña ciudad de Sozopol, a orillas del Mar Negro, muestra a un hombre que había sido enterrado con un hierro clavado en el corazón, explicó el director del Museo Nacional de Historia, Bozhidar Dimitrov.

El supuesto vampiro, o mejor dicho, un esqueleto de hombre que en vida medía unos 175 centímetros, pero cuya identidad y edad todavía se desconocen, fue enterrado en una casa con un trozo de hierro de un arado clavado en el corazón y se halla a partir de hoy en el Museo Nacional de Historia en Sofía.

El personaje, que data del siglo XIV, es una muestra de la costumbre pagana consistente en atravesar el corazón de fallecidos con una hoja metálica para que no resucitaran de entre los muertos.

Así lo explicó a la prensa el director del museo, Bozhidar Dimitrov, al presentar el hallazgo, tras datar el origen de la creencia en los vampiros en la Edad Media o incluso más temprano, en la época precristiana o primeros siglos de los conversos cristianos en el reino búlgaro.

"Los vampiros son parte de la mitología búlgara y la creencia en ellos data de la época precristiana, pero el cristianismo los rechazó", explicó Dimitrov, un conocido historiador búlgaro.

Según el científico, la creencia popular en aquella época consistía en que al morir una persona su alma iba al reino celestial, donde recibía el reposo eterno, aunque esta prerrogativa solo valía para las almas de los justos y sin pecados, y que habían respetado las entonces normas morales.

Por el contrario, las almas de los malvados se quedaban en sus cuerpos y muchas veces salían de la tierra para beber sangre, primero de animales y posteriormente de seres humanos, según la leyenda.

Por ello, para prevenir que el difunto se convirtiera en un vampiro, en la noche inmediatamente después del entierro, y siempre antes de medianoche, un grupo de valientes exhumaba el cadáver y le clavaba un hierro o un palo de madera en el pecho.

"Los más ricos usaban hierro y los pobres clavaban madera", aseguró Dimitrov, tras añadir que así se creía que el peso del material presionaría al muerto y no le permitiría levantarse.

Apuntó también que el esqueleto en cuestión ha sido encontrado detrás de una iglesia medieval, un lugar reservado especialmente para enterrar a personas importantes y de alto rango social, como alcaldes, recaudadores de impuestos, consejeros municipal o sacerdotes.
"Pero podría ser también un pirata marítimo que actuaba en esta región en aquella época. Era conocido como Krivich, o el Curvo en búlgaro", supuso Dimitrov.

Y recordó que poco después del primer hallazgo, se encontró una segunda tumba un cadáver también atravesado por un hierro, del que se sospecha que, por la constitución de los huesos y la cercanía a la primera tumba (tan solo 50 centímetros), podría ser su esposa. "Lamentablemente, los huesos de la supuesta esposa están en muy mal estado y no se pueden trasladar. ", señaló Dimitrov.

"Uno de los empleados no paraba de santiguarse al lavar los huesos", anotó.

El arqueólogo al origen del descubrimiento, Dimitar Nedev, estimó que este esqueleto y otro más endeble, al lado, "serían intelectuales del siglo XIV adelantados respecto a las ideas de su época". "Eran temidos y por lo tanto enterrados más allá del recinto" de la ciudad.

Los rituales para impedir que las personas se conviertan en vampiros después de su muerte existen en todas partes en Bulgaria, todavía hoy en día, explica el profesor de etnología Ratchko Popov.

El vampiro es imaginado como un ser feo --tuerto, con joroba o cojo-- o demasiado viejo, que se alimenta con sangre de ganado, pero que también puede atacar a los seres humanos. Como el vampiro en principio teme el agua, pueblos enteros de la región de Strandja se mudaron al otro lado de un río para huir, recuerda.

"Tras la muerte de mi marido, en 2008, hemos efectuado un rito: con un huso de madera, hemos agujereado la tierra de su tumba para que se quede", indica Zara Dimitrova, una institutriz jubilada del pueblo Novo Selo.

"Mi tía ató los pies de mi tío fallecido con los cordones de sus zapatos para impedir que vuelva como vampiro", declara Valia Ivanova, una intérprete de Sofia.

El tratamiento contra el vampirismo engloba diversas prácticas. En el caso del esqueleto de Sozopol se le atravesó el corazón con una reja de arado.

En la ciudad antigua de Deultum, cerca de Sozopol, se descubrieron en 2004 en una tumba tracia seis esqueletos de los siglos IV o V con los brazos y las piernas enclavados y enterrados profundamente. Estos esqueletos, rodeados por piedras talladas, otra medida contra la resurrección en vampiro, son los más antiguos que testifican de esta práctica en el territorio búlgaro, según el arqueólogo Petar Balabanov.

El 12 de junio, el arqueólogo Nikolai Ovtcharov anunció el descubrimiento en un monasterio en Valiko Tarnovo de un esqueleto, que todavía no ha sido fechado, atado al suelo con grapas de hierro, tres en las piernas y una del lado izquierdo del tórax. También estaba cubierto con carbón quemado.



Tomado de:
Agencia EFE y AFP.

03 mayo 2012

DE LA PASCUA JUDÍA A LA CACERÍA DE BRUJAS: LAS DOCE VERDADES DEL MUNDO




Cuando el sol comienza a ocultarse tras la sierra y los últimos rayos de luz alcanzan a colarse por entre la ventana, el olor a café y a tortillas de harina inunda la casita de doña Rosa Palomo. El día de trabajo ha acabado en el ejido y cede su lugar a la memoria y al relato: Mientras ella vivió siempre veíamos esos animales que volaban del techo. A veces apenas nos acabábamos de meter y alguien gritaba como un cócono, como un gato, como un perro... a los perros cuando ladraban les remedaba también. Mi suegro era el que nos platicaba a nosotros: “Ahora verán, les voy a rezar las Doce Verdades del Mundo...”



En estos rumbos del Noreste de México, los relatos de brujas están íntimamente ligados a una tradición oral que se conoce como Las Doce Verdades del Mundo. Prácticamente todas las personas que conocen alguna historia sobre brujería han oído hablar de las Doce Verdades, aunque no las conozcan por completo.

Las Doce Verdades son una serie acumulativa religiosa que, según dicha tradición popular, sirven como conjuro para tumbar a las brujas. Los más viejos y la gente del campo aún recuerdan, no sin un dejo de nostalgia, que las Doce Verdades eran un conocimiento básico, necesario para vivir: más antes la mayoría de la gente se sabía las Doce Verdades, dice doña Esperanza Martínez.

Estas Verdades se componen de dos elementos: un número y una referencia religiosa. Número y referencia religiosa se unen por una palabra que funciona como gancho, para facilitar la memorización de las Verdades. Así, el número 1 se une a la referencia Un solo Dios por la palabra un; El 12 se une a la referencia Doce Apóstoles por la palabra doce. Y así para cada una de las otras 10 Verdades.

Este recurso mnemotécnico, conocido como palabras gancho, es común en la tradición judía que dio origen a los textos bíblicos. Dicho señalamiento resulta relevante si se considera que el poema Ejad mi Iodea -¿Quién sabe el significado de uno?-, parece ser la referencia más antigua en el origen de las Doce Verdades. El poema se atribuye al rabí Eliezer Rokeaj, quien lo compuso en el siglo XII, en Worms Alemania. Luego se incluyó en el ritual de la cena pascual judía hacia el siglo XVI con el propósito de animar a la comunidad e instruir teológicamente a los jóvenes (Shurpin, 2009).

Es muy probable que, tras la expulsión de los judíos de España, el poema se haya reelaborado con contenidos cristianos, y que sobreviva en zonas rurales de Galicia, Asturias, Valladolid, Andalucía, Salamanca y La Mancha, en las canciones y juegos infantiles como Las Doce Palabras (o Palabricas) Retornadas o Las Doce Palabras Redobladas o Las Palabras Retornadas del Señor Ángel de la Guarda, de los que es innegable su sabor judío (De Vicente y Fernández, 2005). Estos recursos catequísticos llegaron a la Nueva España con los misioneros europeos y, dada la influencia cultural criptojudía del Noreste de México, su arraigo en la memoria colectiva sería bastante lógica.

La recitación de las Doce Verdades, además de ser una forma de proclamar la fe, es también un ritual. La relación con los relatos de brujería lo confirma. Doña Rosa Palomo cuenta que su suegro agarraba un cordel grandote, y en cada rezo que iba echando iba echando un nudo. Echaba otro rezo y echaba otro nudo.


Y doña Esperanza Martínez señala que primero las rezan. Tienen un cordón. Él siempre usaba ese cordón aquí, cordón grandote. Aquí en la cintura, aquí lo acostumbraba. Y cuando se van rezando, decía él que se va echando un nudo. Y luego se rezan al revés. Y se viene echando un nudo al revés, al revés, al revés, y así. Y ya cuando van cayendo, que ya viene cayendo la bruja, se viene transformando en gato, y maúlla como un gato, ladra como un perro. Gruñen así los animales, viene transformando y transformando, y ahí... baja el animal pero en forma todavía de animal. Eso debe ser sin perturbarse nada, nada. Están rece y rece las Trece Verdades al revés y al derecho, al revés y al derecho, al revés y al derecho y al revés y al derecho... hasta el último que ya caen. Cae la mujer o el hombre. Porque, pues, son hombres a veces también.

Así pues, según la tradición oral, el ritual de las Doce Verdades exige hacer un nudo en un hilo negro bendito, o en un cordón, o en un paliacate, o en algo parecido que se tenga a mano: Nomás se atravesaba un animal en el camino y luego luego, a rezar las Doce Verdades y a sacar uno el paliacate para ir haciendo los nudos, decía don Lucio Valdés, allá en la sierra de Arteaga.

Según la tradición oral, quien recite las Doce Verdades para tumbar una bruja, ha de tejer un nudo en el cordón al tiempo que va enunciando cada Verdad, de la uno a la doce. Y luego al revés, mientras recita las Verdades de la doce a la uno, va deshaciendo los nudos del cordón.

Semejante rito para agarrar brujas encierra en sí un profundo simbolismo. Los números expresan ideas y fuerzas, no solo cantidades. El número es producto de la palabra y del signo. Los números son el nudo de las relaciones de lo que sucede en el universo, dice Gheerbrant (2000:763).

Los elementos religiosos relacionados a cada número forman un conjunto de afirmaciones capitales o centrales para el creyente que las recita. Si el poema Ejad mi Iodea, forma el núcleo de fe en torno a la Torah, las Doce Verdades del Mundo forman el núcleo de fe en torno a la revelación cristiana.

El cordón simboliza la vida. La tradición bíblica mira la vida como una cuerda de tejedor que puede cortarse de pronto (cfr. Is. 38, 12). Así lo vieron también los griegos en sus Moiras, los vikingos con sus Nornas y los romanos en las Parcas.

Tejer es un símbolo del destino que se construye con las relaciones y las decisiones; es crear, sacar lo mejor de uno mismo, como lo hace la araña al tejer su tela (Gheerbrant, 2000:982). Un nudo representa fijación en un estado determinado, pero es un símbolo doble, ya que deshacer el nudo significa liberación. Los nudos simbolizan el atar la voluntad o atar a la persona. En el sur de la Ciudad de México, por ejemplo, cuando alguien ha perdido algún objeto y que no lo encuentra por ningún lado, anuda una prenda de color rojo y golpea con el nudo tres veces al tiempo que recita el siguiente verso: San Cucufato, san Cucufato/hasta que no me lo entregues/no te desato.

De esta forma, quien reza las Doce Verdades al tiempo que teje los nudos en el cordón, está definiendo el destino de la bruja o brujo que ha decidido atrapar. Por ello sería inevitable que el conjuro sea eficaz, pues se atan las propiedades mágicas del brujo o bruja con ello. Pero como también deshace los nudos cuando reza al revés las Doce Verdades, se simboliza el movimiento de vida-muerte, de todo lo que nace, muere y renace.

Doña Rosa Palomo relata que su suegro una vez tenía una señora. -¿Y esta señora quién es? -¿No la oyeron anoche cómo estaba chifle y chifle y búrlese y búrlese? dice, y me puse y la agarré. Lloraba la señora porque no la quería soltar mi suegro. Dice: -No, no la voy a soltar, yo no la voy a soltar. Luego, ya después de tanto, dijo: ¿Yo qué voy a hacer con esta mujer? Y estuvo soltando todos los nudos, todos los nudos y se despareció la señora.

Además es importante apuntar que la tradición sobre las Doce Verdades insiste en que hay que hacer el conjuro sin perder en absoluto la concentración, porque si no, se corre el riesgo de que el conjuro no sea efectivo. Doña Esperanza Martínez dice que sin perturbarse. Porque si se perturban, los aporrean, los arañan, los picotean... Baja el animal pero en forma todavía de animal. Eso debe ser sin perturbarse nada, nada. Así, lejos de atar a la bruja, quien hace el rezo quedará atado por su propio conjuro y sufrirá las consecuencias.

¿Pero cuáles son las Doce Verdades? A partir de 21 versiones diferentes recopiladas, se hace un trabajo de crítica textual que toma en cuenta 3 criterios de selección: el criterio de testimonio múltiple, el criterio de coherencia teológica y el criterio de explicación necesaria.

El criterio de testimonio múltiple exige inclinarse por la expresión con mayor número de referencias en las 21 versiones. El criterio de coherencia teológica implica elegir la expresión que sea coherente con la doctrina oficial del cristianismo, a la que aluden las Verdades. Y el criterio de explicación necesaria señala que ante un conjunto considerable de datos que exigen una explicación coherente, se ofrece una explicación que ilumina armónicamente estos elementos. Además, no hay que perder de vista que los tres criterios se exigen recíprocamente.

Señalado lo anterior, las Doce Verdades del Mundo serían:

I. Un solo Dios;
II. Dos Tablas de la Ley;
III. Tres personas divinas;
IV. Cuatro evangelios;
V. Cinco llagas;
VI. Seis candeleros;
VII. Siete palabras;
VIII. Ocho coros;
IX. Nueve meses;
X. Diez mandamientos;
XI. Once mil vírgenes;
XII. Doce apóstoles.

Con base en los criterios de coherencia teológica y de explicación necesaria, los números de cada verdad y cada verdad enunciada, implican un camino y una tarea a realizar por el creyente, ya que por eso son “verdades”. Así, las Doce Verdades del Mundo parecen ser una especie de camino simbólico de iniciación.

El camino iniciático comienza, en Dios, fuente de todo cuanto es y existe (I). Las Tablas de la Ley (II) simbolizan la entrada de Dios en la historia para revelarse al hombre, revelación que llega a su plenitud con Cristo, que revela la Trinidad Divina (III) y pone al alcance del hombre la salvación (IV) y con su muerte y resurrección (V) abre los cielos a la humanidad, comunicando siempre su vida por la Eucaristía y los sacramentos (VI) memoriales de su pasión (VII). Así la multiforme gracia de Dios santificará a los hombres (VIII), que habrán de dar a luz a Cristo en sus propias vidas (IX) aceptando la Ley de Dios en sus corazones (X), consagrándose en cuerpo y alma (XI) para construir el Reino de Dios en la tierra por la Iglesia (XII). Aquí se llega al punto central y comienza el “descenso”.

Como bautizado y miembro de la Iglesia (XII) hay que esforzarse por consagrar todo el mundo a Dios (XI) y hacer que su Ley reine en todos los hombres (X). Así será posible que se forme Cristo en cada persona por la gracia (IX). Esta configuración con Cristo lleva al creyente a hacer vida la fe en los diferentes ámbitos de la vida, de sus quehaceres y trabajos (VIII), incluso hasta el extremo de dar su vida (VII). La gracia de los sacramentos (VI) mantiene viva la fuerza de la esperanza de que otro mundo es posible, siguiendo las huellas de Jesucristo Crucificado y Resucitado (V), convirtiendo los evangelios (IV) en guía para la vida y conduciendo el mundo y la historia al Padre, por Cristo en el Espíritu (III), y haciendo del amor, centro de la Ley de Dios y su Alianza (II), el núcleo de la Nueva Creación, donde Dios será todo en todos (I).

Hay que agregar que en algunas variantes orales aparece una verdad trece. Ya en el Ejad mi Iodea el número trece corresponde a los atributos divinos. Trece es el valor numérico de la palabra hebrea ejad, uno. Esto lleva nuevamente a la primera estrofa del poema, la unicidad de Dios. En las Doce Verdades, más que una confesión religiosa de tipo doctrinal o una verdad, parece ser una especie de colofón a la recitación de las otras doce: Trece rayos de sol conduzcan a las brujas y a las hechiceras a los infiernos; otra versión dice: las doce ya las dije, trece no las aprendí, vete al infierno, demonio, que esta alma no es para ti. Una más expresa: Los trece rayos de Sol que le caigan al demonio y le partan el corazón.

La explicación anterior puede parecer compleja y demasiado académica, comparada con el contexto popular que se respira en los testimonios orales sobre las Doce Verdades del Mundo. Pero, con base en el criterio de explicación coherente, el muy posible origen judío de las Doce Verdades ya señalado, permite la interpretación de estas como parte de un proceso de iniciación.

Finalmente, ante la abundancia de testimonios distintos con respecto a un conjuro se pone en entredicho la eficacia de un lenguaje mágico, o al menos cuestiona la pertinencia de fórmulas mágicas que han de repetirse precisa y exactamente para lograr el efecto deseado. Si tal precisión y exactitud no son necesarias, es porque la palabra requiere a su vez de un ritual que valide dicha palabra y viceversa, el ritual requiere ser validado por las palabras. Ambos elementos se exigen mutuamente, en el ritual las palabras explican los gestos y estos dan sentido a las palabras. Solamente juntos, palabras y gestos, se vuelven mágicos.

Además, los símbolos se narran. El símbolo requiere de la narración que expone su sentido, hace anámnesis de los acontecimientos que le dan origen e involucra a los oyentes en su dinámica, al modo de un memorial. De esta forma, símbolo y mito se unen indisolublemente en el lenguaje, y quienes conservan viva la memoria implicada en el símbolo, crean el rito que le permite hacerlo cercano, convirtiendo aquello que es oscuro e inexplicable, lo que atemoriza y despierta pavor, en algo susceptible de ser tratado, como explica José Luis Cardero (2008:16).
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REFERENCIAS:

CARDERO LÓPEZ, José Luis (2008): De lo Numinoso, a lo Sagrado y lo Religioso. Magische Flucht, Vuelo Mágico y éxtasis como experiencias con lo Sagrado, Madrid: Instituto de Ciencias de las Religiones.

DE VICENTE, Enrique y Lorenzo FERNÁNDEZ BUENO [eds.] (2005): «Curanderos, el poder de la tradición», disponible en [fecha de consulta: 20 de septiembre de 2010].

GHEERBRANT, Alain y Jean CHEVALIER [dirs.] (2000): Diccionario de los símbolos, [trads. Manuel Silvar y Arturo Rodríguez], Barcelona: Herder.

SHURPIN, Yehuda (2009): «Echad Mi Yodea. Who Know's One?!» en Chabad.org, disponible en [fecha de consulta 26 de abril de 2012].