15 junio 2012

ESQUELETO DE VAMPIRO EN BULGARIA




La verdad sobre los vampiros está lejos de su leyenda romántica. Así ha quedado patente en Bulgaria, dónde el hallazgo de la tumba de un supuesto "bebedor de sangre" ha revelado su vinculación con algunas costumbres paganas precristianas de los Balcanes.

El descubrimiento, realizado el domingo 10 de junio de 2012, cerca de un monasterio medieval en la pequeña ciudad de Sozopol, a orillas del Mar Negro, muestra a un hombre que había sido enterrado con un hierro clavado en el corazón, explicó el director del Museo Nacional de Historia, Bozhidar Dimitrov.

El supuesto vampiro, o mejor dicho, un esqueleto de hombre que en vida medía unos 175 centímetros, pero cuya identidad y edad todavía se desconocen, fue enterrado en una casa con un trozo de hierro de un arado clavado en el corazón y se halla a partir de hoy en el Museo Nacional de Historia en Sofía.

El personaje, que data del siglo XIV, es una muestra de la costumbre pagana consistente en atravesar el corazón de fallecidos con una hoja metálica para que no resucitaran de entre los muertos.

Así lo explicó a la prensa el director del museo, Bozhidar Dimitrov, al presentar el hallazgo, tras datar el origen de la creencia en los vampiros en la Edad Media o incluso más temprano, en la época precristiana o primeros siglos de los conversos cristianos en el reino búlgaro.

"Los vampiros son parte de la mitología búlgara y la creencia en ellos data de la época precristiana, pero el cristianismo los rechazó", explicó Dimitrov, un conocido historiador búlgaro.

Según el científico, la creencia popular en aquella época consistía en que al morir una persona su alma iba al reino celestial, donde recibía el reposo eterno, aunque esta prerrogativa solo valía para las almas de los justos y sin pecados, y que habían respetado las entonces normas morales.

Por el contrario, las almas de los malvados se quedaban en sus cuerpos y muchas veces salían de la tierra para beber sangre, primero de animales y posteriormente de seres humanos, según la leyenda.

Por ello, para prevenir que el difunto se convirtiera en un vampiro, en la noche inmediatamente después del entierro, y siempre antes de medianoche, un grupo de valientes exhumaba el cadáver y le clavaba un hierro o un palo de madera en el pecho.

"Los más ricos usaban hierro y los pobres clavaban madera", aseguró Dimitrov, tras añadir que así se creía que el peso del material presionaría al muerto y no le permitiría levantarse.

Apuntó también que el esqueleto en cuestión ha sido encontrado detrás de una iglesia medieval, un lugar reservado especialmente para enterrar a personas importantes y de alto rango social, como alcaldes, recaudadores de impuestos, consejeros municipal o sacerdotes.
"Pero podría ser también un pirata marítimo que actuaba en esta región en aquella época. Era conocido como Krivich, o el Curvo en búlgaro", supuso Dimitrov.

Y recordó que poco después del primer hallazgo, se encontró una segunda tumba un cadáver también atravesado por un hierro, del que se sospecha que, por la constitución de los huesos y la cercanía a la primera tumba (tan solo 50 centímetros), podría ser su esposa. "Lamentablemente, los huesos de la supuesta esposa están en muy mal estado y no se pueden trasladar. ", señaló Dimitrov.

"Uno de los empleados no paraba de santiguarse al lavar los huesos", anotó.

El arqueólogo al origen del descubrimiento, Dimitar Nedev, estimó que este esqueleto y otro más endeble, al lado, "serían intelectuales del siglo XIV adelantados respecto a las ideas de su época". "Eran temidos y por lo tanto enterrados más allá del recinto" de la ciudad.

Los rituales para impedir que las personas se conviertan en vampiros después de su muerte existen en todas partes en Bulgaria, todavía hoy en día, explica el profesor de etnología Ratchko Popov.

El vampiro es imaginado como un ser feo --tuerto, con joroba o cojo-- o demasiado viejo, que se alimenta con sangre de ganado, pero que también puede atacar a los seres humanos. Como el vampiro en principio teme el agua, pueblos enteros de la región de Strandja se mudaron al otro lado de un río para huir, recuerda.

"Tras la muerte de mi marido, en 2008, hemos efectuado un rito: con un huso de madera, hemos agujereado la tierra de su tumba para que se quede", indica Zara Dimitrova, una institutriz jubilada del pueblo Novo Selo.

"Mi tía ató los pies de mi tío fallecido con los cordones de sus zapatos para impedir que vuelva como vampiro", declara Valia Ivanova, una intérprete de Sofia.

El tratamiento contra el vampirismo engloba diversas prácticas. En el caso del esqueleto de Sozopol se le atravesó el corazón con una reja de arado.

En la ciudad antigua de Deultum, cerca de Sozopol, se descubrieron en 2004 en una tumba tracia seis esqueletos de los siglos IV o V con los brazos y las piernas enclavados y enterrados profundamente. Estos esqueletos, rodeados por piedras talladas, otra medida contra la resurrección en vampiro, son los más antiguos que testifican de esta práctica en el territorio búlgaro, según el arqueólogo Petar Balabanov.

El 12 de junio, el arqueólogo Nikolai Ovtcharov anunció el descubrimiento en un monasterio en Valiko Tarnovo de un esqueleto, que todavía no ha sido fechado, atado al suelo con grapas de hierro, tres en las piernas y una del lado izquierdo del tórax. También estaba cubierto con carbón quemado.



Tomado de:
Agencia EFE y AFP.

03 mayo 2012

DE LA PASCUA JUDÍA A LA CACERÍA DE BRUJAS: LAS DOCE VERDADES DEL MUNDO




Cuando el sol comienza a ocultarse tras la sierra y los últimos rayos de luz alcanzan a colarse por entre la ventana, el olor a café y a tortillas de harina inunda la casita de doña Rosa Palomo. El día de trabajo ha acabado en el ejido y cede su lugar a la memoria y al relato: Mientras ella vivió siempre veíamos esos animales que volaban del techo. A veces apenas nos acabábamos de meter y alguien gritaba como un cócono, como un gato, como un perro... a los perros cuando ladraban les remedaba también. Mi suegro era el que nos platicaba a nosotros: “Ahora verán, les voy a rezar las Doce Verdades del Mundo...”



En estos rumbos del Noreste de México, los relatos de brujas están íntimamente ligados a una tradición oral que se conoce como Las Doce Verdades del Mundo. Prácticamente todas las personas que conocen alguna historia sobre brujería han oído hablar de las Doce Verdades, aunque no las conozcan por completo.

Las Doce Verdades son una serie acumulativa religiosa que, según dicha tradición popular, sirven como conjuro para tumbar a las brujas. Los más viejos y la gente del campo aún recuerdan, no sin un dejo de nostalgia, que las Doce Verdades eran un conocimiento básico, necesario para vivir: más antes la mayoría de la gente se sabía las Doce Verdades, dice doña Esperanza Martínez.

Estas Verdades se componen de dos elementos: un número y una referencia religiosa. Número y referencia religiosa se unen por una palabra que funciona como gancho, para facilitar la memorización de las Verdades. Así, el número 1 se une a la referencia Un solo Dios por la palabra un; El 12 se une a la referencia Doce Apóstoles por la palabra doce. Y así para cada una de las otras 10 Verdades.

Este recurso mnemotécnico, conocido como palabras gancho, es común en la tradición judía que dio origen a los textos bíblicos. Dicho señalamiento resulta relevante si se considera que el poema Ejad mi Iodea -¿Quién sabe el significado de uno?-, parece ser la referencia más antigua en el origen de las Doce Verdades. El poema se atribuye al rabí Eliezer Rokeaj, quien lo compuso en el siglo XII, en Worms Alemania. Luego se incluyó en el ritual de la cena pascual judía hacia el siglo XVI con el propósito de animar a la comunidad e instruir teológicamente a los jóvenes (Shurpin, 2009).

Es muy probable que, tras la expulsión de los judíos de España, el poema se haya reelaborado con contenidos cristianos, y que sobreviva en zonas rurales de Galicia, Asturias, Valladolid, Andalucía, Salamanca y La Mancha, en las canciones y juegos infantiles como Las Doce Palabras (o Palabricas) Retornadas o Las Doce Palabras Redobladas o Las Palabras Retornadas del Señor Ángel de la Guarda, de los que es innegable su sabor judío (De Vicente y Fernández, 2005). Estos recursos catequísticos llegaron a la Nueva España con los misioneros europeos y, dada la influencia cultural criptojudía del Noreste de México, su arraigo en la memoria colectiva sería bastante lógica.

La recitación de las Doce Verdades, además de ser una forma de proclamar la fe, es también un ritual. La relación con los relatos de brujería lo confirma. Doña Rosa Palomo cuenta que su suegro agarraba un cordel grandote, y en cada rezo que iba echando iba echando un nudo. Echaba otro rezo y echaba otro nudo.


Y doña Esperanza Martínez señala que primero las rezan. Tienen un cordón. Él siempre usaba ese cordón aquí, cordón grandote. Aquí en la cintura, aquí lo acostumbraba. Y cuando se van rezando, decía él que se va echando un nudo. Y luego se rezan al revés. Y se viene echando un nudo al revés, al revés, al revés, y así. Y ya cuando van cayendo, que ya viene cayendo la bruja, se viene transformando en gato, y maúlla como un gato, ladra como un perro. Gruñen así los animales, viene transformando y transformando, y ahí... baja el animal pero en forma todavía de animal. Eso debe ser sin perturbarse nada, nada. Están rece y rece las Trece Verdades al revés y al derecho, al revés y al derecho, al revés y al derecho y al revés y al derecho... hasta el último que ya caen. Cae la mujer o el hombre. Porque, pues, son hombres a veces también.

Así pues, según la tradición oral, el ritual de las Doce Verdades exige hacer un nudo en un hilo negro bendito, o en un cordón, o en un paliacate, o en algo parecido que se tenga a mano: Nomás se atravesaba un animal en el camino y luego luego, a rezar las Doce Verdades y a sacar uno el paliacate para ir haciendo los nudos, decía don Lucio Valdés, allá en la sierra de Arteaga.

Según la tradición oral, quien recite las Doce Verdades para tumbar una bruja, ha de tejer un nudo en el cordón al tiempo que va enunciando cada Verdad, de la uno a la doce. Y luego al revés, mientras recita las Verdades de la doce a la uno, va deshaciendo los nudos del cordón.

Semejante rito para agarrar brujas encierra en sí un profundo simbolismo. Los números expresan ideas y fuerzas, no solo cantidades. El número es producto de la palabra y del signo. Los números son el nudo de las relaciones de lo que sucede en el universo, dice Gheerbrant (2000:763).

Los elementos religiosos relacionados a cada número forman un conjunto de afirmaciones capitales o centrales para el creyente que las recita. Si el poema Ejad mi Iodea, forma el núcleo de fe en torno a la Torah, las Doce Verdades del Mundo forman el núcleo de fe en torno a la revelación cristiana.

El cordón simboliza la vida. La tradición bíblica mira la vida como una cuerda de tejedor que puede cortarse de pronto (cfr. Is. 38, 12). Así lo vieron también los griegos en sus Moiras, los vikingos con sus Nornas y los romanos en las Parcas.

Tejer es un símbolo del destino que se construye con las relaciones y las decisiones; es crear, sacar lo mejor de uno mismo, como lo hace la araña al tejer su tela (Gheerbrant, 2000:982). Un nudo representa fijación en un estado determinado, pero es un símbolo doble, ya que deshacer el nudo significa liberación. Los nudos simbolizan el atar la voluntad o atar a la persona. En el sur de la Ciudad de México, por ejemplo, cuando alguien ha perdido algún objeto y que no lo encuentra por ningún lado, anuda una prenda de color rojo y golpea con el nudo tres veces al tiempo que recita el siguiente verso: San Cucufato, san Cucufato/hasta que no me lo entregues/no te desato.

De esta forma, quien reza las Doce Verdades al tiempo que teje los nudos en el cordón, está definiendo el destino de la bruja o brujo que ha decidido atrapar. Por ello sería inevitable que el conjuro sea eficaz, pues se atan las propiedades mágicas del brujo o bruja con ello. Pero como también deshace los nudos cuando reza al revés las Doce Verdades, se simboliza el movimiento de vida-muerte, de todo lo que nace, muere y renace.

Doña Rosa Palomo relata que su suegro una vez tenía una señora. -¿Y esta señora quién es? -¿No la oyeron anoche cómo estaba chifle y chifle y búrlese y búrlese? dice, y me puse y la agarré. Lloraba la señora porque no la quería soltar mi suegro. Dice: -No, no la voy a soltar, yo no la voy a soltar. Luego, ya después de tanto, dijo: ¿Yo qué voy a hacer con esta mujer? Y estuvo soltando todos los nudos, todos los nudos y se despareció la señora.

Además es importante apuntar que la tradición sobre las Doce Verdades insiste en que hay que hacer el conjuro sin perder en absoluto la concentración, porque si no, se corre el riesgo de que el conjuro no sea efectivo. Doña Esperanza Martínez dice que sin perturbarse. Porque si se perturban, los aporrean, los arañan, los picotean... Baja el animal pero en forma todavía de animal. Eso debe ser sin perturbarse nada, nada. Así, lejos de atar a la bruja, quien hace el rezo quedará atado por su propio conjuro y sufrirá las consecuencias.

¿Pero cuáles son las Doce Verdades? A partir de 21 versiones diferentes recopiladas, se hace un trabajo de crítica textual que toma en cuenta 3 criterios de selección: el criterio de testimonio múltiple, el criterio de coherencia teológica y el criterio de explicación necesaria.

El criterio de testimonio múltiple exige inclinarse por la expresión con mayor número de referencias en las 21 versiones. El criterio de coherencia teológica implica elegir la expresión que sea coherente con la doctrina oficial del cristianismo, a la que aluden las Verdades. Y el criterio de explicación necesaria señala que ante un conjunto considerable de datos que exigen una explicación coherente, se ofrece una explicación que ilumina armónicamente estos elementos. Además, no hay que perder de vista que los tres criterios se exigen recíprocamente.

Señalado lo anterior, las Doce Verdades del Mundo serían:

I. Un solo Dios;
II. Dos Tablas de la Ley;
III. Tres personas divinas;
IV. Cuatro evangelios;
V. Cinco llagas;
VI. Seis candeleros;
VII. Siete palabras;
VIII. Ocho coros;
IX. Nueve meses;
X. Diez mandamientos;
XI. Once mil vírgenes;
XII. Doce apóstoles.

Con base en los criterios de coherencia teológica y de explicación necesaria, los números de cada verdad y cada verdad enunciada, implican un camino y una tarea a realizar por el creyente, ya que por eso son “verdades”. Así, las Doce Verdades del Mundo parecen ser una especie de camino simbólico de iniciación.

El camino iniciático comienza, en Dios, fuente de todo cuanto es y existe (I). Las Tablas de la Ley (II) simbolizan la entrada de Dios en la historia para revelarse al hombre, revelación que llega a su plenitud con Cristo, que revela la Trinidad Divina (III) y pone al alcance del hombre la salvación (IV) y con su muerte y resurrección (V) abre los cielos a la humanidad, comunicando siempre su vida por la Eucaristía y los sacramentos (VI) memoriales de su pasión (VII). Así la multiforme gracia de Dios santificará a los hombres (VIII), que habrán de dar a luz a Cristo en sus propias vidas (IX) aceptando la Ley de Dios en sus corazones (X), consagrándose en cuerpo y alma (XI) para construir el Reino de Dios en la tierra por la Iglesia (XII). Aquí se llega al punto central y comienza el “descenso”.

Como bautizado y miembro de la Iglesia (XII) hay que esforzarse por consagrar todo el mundo a Dios (XI) y hacer que su Ley reine en todos los hombres (X). Así será posible que se forme Cristo en cada persona por la gracia (IX). Esta configuración con Cristo lleva al creyente a hacer vida la fe en los diferentes ámbitos de la vida, de sus quehaceres y trabajos (VIII), incluso hasta el extremo de dar su vida (VII). La gracia de los sacramentos (VI) mantiene viva la fuerza de la esperanza de que otro mundo es posible, siguiendo las huellas de Jesucristo Crucificado y Resucitado (V), convirtiendo los evangelios (IV) en guía para la vida y conduciendo el mundo y la historia al Padre, por Cristo en el Espíritu (III), y haciendo del amor, centro de la Ley de Dios y su Alianza (II), el núcleo de la Nueva Creación, donde Dios será todo en todos (I).

Hay que agregar que en algunas variantes orales aparece una verdad trece. Ya en el Ejad mi Iodea el número trece corresponde a los atributos divinos. Trece es el valor numérico de la palabra hebrea ejad, uno. Esto lleva nuevamente a la primera estrofa del poema, la unicidad de Dios. En las Doce Verdades, más que una confesión religiosa de tipo doctrinal o una verdad, parece ser una especie de colofón a la recitación de las otras doce: Trece rayos de sol conduzcan a las brujas y a las hechiceras a los infiernos; otra versión dice: las doce ya las dije, trece no las aprendí, vete al infierno, demonio, que esta alma no es para ti. Una más expresa: Los trece rayos de Sol que le caigan al demonio y le partan el corazón.

La explicación anterior puede parecer compleja y demasiado académica, comparada con el contexto popular que se respira en los testimonios orales sobre las Doce Verdades del Mundo. Pero, con base en el criterio de explicación coherente, el muy posible origen judío de las Doce Verdades ya señalado, permite la interpretación de estas como parte de un proceso de iniciación.

Finalmente, ante la abundancia de testimonios distintos con respecto a un conjuro se pone en entredicho la eficacia de un lenguaje mágico, o al menos cuestiona la pertinencia de fórmulas mágicas que han de repetirse precisa y exactamente para lograr el efecto deseado. Si tal precisión y exactitud no son necesarias, es porque la palabra requiere a su vez de un ritual que valide dicha palabra y viceversa, el ritual requiere ser validado por las palabras. Ambos elementos se exigen mutuamente, en el ritual las palabras explican los gestos y estos dan sentido a las palabras. Solamente juntos, palabras y gestos, se vuelven mágicos.

Además, los símbolos se narran. El símbolo requiere de la narración que expone su sentido, hace anámnesis de los acontecimientos que le dan origen e involucra a los oyentes en su dinámica, al modo de un memorial. De esta forma, símbolo y mito se unen indisolublemente en el lenguaje, y quienes conservan viva la memoria implicada en el símbolo, crean el rito que le permite hacerlo cercano, convirtiendo aquello que es oscuro e inexplicable, lo que atemoriza y despierta pavor, en algo susceptible de ser tratado, como explica José Luis Cardero (2008:16).
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REFERENCIAS:

CARDERO LÓPEZ, José Luis (2008): De lo Numinoso, a lo Sagrado y lo Religioso. Magische Flucht, Vuelo Mágico y éxtasis como experiencias con lo Sagrado, Madrid: Instituto de Ciencias de las Religiones.

DE VICENTE, Enrique y Lorenzo FERNÁNDEZ BUENO [eds.] (2005): «Curanderos, el poder de la tradición», disponible en [fecha de consulta: 20 de septiembre de 2010].

GHEERBRANT, Alain y Jean CHEVALIER [dirs.] (2000): Diccionario de los símbolos, [trads. Manuel Silvar y Arturo Rodríguez], Barcelona: Herder.

SHURPIN, Yehuda (2009): «Echad Mi Yodea. Who Know's One?!» en Chabad.org, disponible en [fecha de consulta 26 de abril de 2012].

17 enero 2012

EL ÁNIMA SOLA


Demolida la primitiva catedral de México, ubicada frente al actual Monte de Piedad en el siglo XVII, la nueva sacristía fue utilizada como Catedral.
Sin embargo, como la sacristía quedaba muy elevada sobre el nivel de la calle, se construyeron unas escalerillas de madera para acceder a ella, por lo que la gente comenzó a llamar a esta calle como la “Calle de las Escalerillas”.
Precisamente, a espaldas de la Catedral Metropolitana, en la antigua calle de las Escalerillas llamada hoy en día República de Guatemala, se ubica la “Capilla de las Ánimas”. Esta pequeña y austera Capilla fue construida en 1721 sobre lo que había sido un antiguo panteón. Fue usada durante mucho tiempo como osario y posteriormente abierta al culto religioso.

En su fachada lateral que ve hacia la calle Rep. de Guatemala, sobresale un bello relieve de cantera que representa un ánima en medio de las llamas del purgatorio. La estampa que todavía conserva restos de su colorido original, muestra a un ánima sola, desamparada, piadosa, llena de dolor, condenada a pagar en medio de las llamas del purgatorio por sus pecados no redimidos en vida en este mundo. El Ánima Sola es una creencia que está todavía muy arraigada en la religiosidad popular. Su devoción data desde los primeros colonizadores. La representan, normalmente, como una mujer que padece tormentos en el purgatorio y recorre los caminos con las manos atadas con cadenas.

Los habitantes de la Nueva España eran muy creyentes y temerosos del Purgatorio y la presencia de esta estampa cumplía con una doble misión: recordar a todos los fieles una dramática realidad celestial a la que todos los católicos son futuros candidatos sin excepción y pedirle a todo aquel que pasaba frente al relieve del Ánima a que ofreciera sufragios y oraciones por la salvación eterna de todas aquellas almas que aún estaban en ese “lugar de purificación”, esperando la tan ansiada partida al Cielo.

Se supone que tan devota actitud a favor de la salvación de las Ánimas del Purgatorio es recompensada muy favorablemente por Dios al momento de morir y traspasar el umbral de esta vida terrenal. Para la iglesia católica, la permanencia en el purgatorio es transitoria y comprende el estado de purificación necesaria para aquellos que, habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad necesaria para entrar en el cielo con la esperanza de encontrarse algún día cara a cara con Dios.

Los pequeños detalles como la “Estampa del Ánima”, además, de enriquecer y embellecer las calles del Centro Histórico, son testimonios importantes de la forma de ser, pensar y actuar de los antiguos pobladores y nos permiten entender su comportamiento cotidiano.



Pero además de la devoción y del elemento histórico, existen leyendas sobre el ánima sola...

La leyenda que corre de boca en boca no se parece en nada a la citada en la Sagrada Escritura en relación con la "sed de Cristo". Dicen que en Jerusalén tenían mujeres destinadas a darles de beber a los que sacrificaban en la cruz. La tarde del Viernes Santo le tocó subir al Calvario a una joven: Celestina Abnegada. Del ánfora dio a beber a Dimas y a Gestas, los dos ladrones que acompañaban a Jesús. Al Salvador lo despreció y por eso Él la condenó a sufrir la sed y el calor constante de las llamas del Purgatorio.

Una variante de la misma leyenda dice que Celestina Abnegada, está condenada a sufrir la pena de una inmensa soledad hasta el fin de los siglos, porque perteneciendo a las mujeres piadosas de Jerusalén que tenían por oficio asistir a los condenados, sucedió que en la tarde del viernes Santo, subir al Calvario con un cántaro de agua refrescante para darles de beber a los mártires del patíbulo y de esta bebida les dio a Dimas y Gestas, pero por temor a los judíos no quiso darle de beber a Jesús y fue condenada a andar errante en el mundo.

No es de extrañar que la leyenda en torno a este espíritu sea tan imprecisa como la forma en la que es invocada. Es conocido que el ánima sola es invocada tanto para el bien como para el mal.

Existen devotos de las ánimas del purgatorio y en especial de ella, por quien rezan y encienden luces para disminuir sus penas y con esto esperan algunos beneficios. Otros en cambio, la invocan con oraciones satánicas con el fin de, amarrar a una persona o perjudicarle. Este aspecto ambivalente del ánima viene por su baja luz, por lo cual actúa combinándose con la magia blanca o negra.

Se cuenta que quienes piden al ánima sola un favor deben pagar su promesa al pie de la letra, tal cual lo ofrecieron si concedía la petición, ya que ella puede ” vengarse ” de quien le deba un pago.

El ánima sola no es una santa consagrada por la iglesia, pero por su intercesión se puede orar y alcanzar muchos beneficios de lo alto, palpable en grandes milagros obtenidos mediante su invocación, sin alterar en nada su fe católica instituida por Jesucristo y legada por nuestros mayores.


En América del Sur, se cuenta que este es uno de los más espeluznante espantos del que se tenga noticias, tiene como finalidad el hacer daño por efecto psíquico u otros medios de manipulación de terceros. El Anima Sola se presenta en forma de mujer de largos cabellos y atractivo rostro y tiene la finalidad de cobrar las velas de las Animas Benditas, pues en estos pueblos la gente acostumbra a pedir favores a las Ánimas y estas casi siempre le conceden los favores a cambio de que se tengan prendidas cierta cantidad de velas durante un tiempo antes prometido, de no cumplirse con esta contra prestación de los devotos, hace su entrada el Anima Sola; para recordar la deuda de una manera tenebrosa.

En Guatire, sector  las Flores del Ingenio, Venezuela, se cuenta que una señora devota de las ánimas, en una ocasión olvidó prender la prometida vela a pago de favores de éstas, esa noche tocaron a su puerta y resultó ser una amiga de la cual tenía tiempo no veía, para su desdicha e ingenuidad la invitó a pasar, al momento y una vez dentro la visita se convirtió en un celaje que recorrió -cual inmensa sombra negra- toda la sala, tomando a su víctima por los cabellos en repetidas ocasiones causándole grandes moretones, la señora aterrada se arrastró como pudo hasta el altar y prendió temblorosa un cabito de vela a la vez que pedía perdón por el olvidó, al momento la gran sombra abandonó la casa; dejando privada a la olvidadiza señora, quien desde entonces prende a diario gran cantidad de velas, aunque no haya nuca más pedido un favor ni dejado pasar a su casa visita alguna.

Puedes escuchar otro relato sobre el Ánima Sola, de Colombia, en el siguiente enlace de Radioteca:


https://radioteca.net/audio/30-por-los-caminos-del-anima-sola-colombia

02 diciembre 2011

MANCHAS NEGRAS


Aquí va un impresionante testimonio del exorcista Gabriele Amorth:

Un marido, su mujer y un sobrino regentan un supermercado con la ayuda de dos empleados. Poco después de haber abierto la tienda, todos sufren un persistente dolor de cabeza, acompañado de unas manchas negras en los brazos, en cuanto pisan el local.
Las manchas se ponen rojas, empiezan a dolerles mucho y se extienden al cuello y los brazos, por todo el cuerpo. Uno tras otro los aparatos se estropean: el frigorífico, las cámaras del mostrador, la caja registradora... Manos invisibles cambian de lugar los productos. La puerta de entrada se atasca, o se abre sola. Siempre hay algo que no funciona, pero cuando llega el técnico va bien; una vez se ha ido reaparecen las averías.

Cuando me llamaron prometí que iría a bendecir el local, aunque les pedí que antes se confesaran y se comprometieran a seguir un camino de fe. Después exorcicé la tienda y a todo el personal para romper cualquier hechizo o maleficio que pudiera haber. Mientras rezaba coloqué unos vasos con agua bendita y sal en varios puntos del establecimiento. Al día siguiente, la sal de cinco vasos se había derramado hasta el suelo; en cambio, en los otros tres no ocurrió nada.

Según observaron los cinco protagonistas, la mujer del piso de arriba, que había intentado impedir por todos los medios la apertura de la tienda, entraba y salía sin comprar nada. Siempre se detenía ante el lugar donde estaban ocultos los vasos de los que se derramaba la sal, como si esperase descubrir algo. Habíamos esparcido sal exorcizada por todas partes y habíamos rezado mucho, repitiendo las renuncias a Satanás, las oraciones contra los maleficios y la renovación de los votos bautismales. Colocamos bien a la vista una imagen de Jesús Misericordioso y el personal adquirió el hábito de rezar una oración todas las mañanas, antes de empezar a trabajar.

Una vez, al entrar en la tienda, a mí también me salió una mancha en el brazo; primero era negra y después, roja, muy dolorosa. Me apliqué óleo exorcizado en el brazo y se me curó enseguida.
Después de cuatro exorcismos (y muchas oraciones) acabaron todos los fenómenos y trastornos, la extraña mujer no volvió a aparecer y ahora en el supermercado trabajan en paz.

Tomado de: AMORTH, Gabriele y Marco TOSATTI (2010): Memorias de un exorcista. mi lucha contra Satanás, [trad. Helena Aguilà Ruzola], Barcelona: Indicios.







Puedes escuchar la dramatización de la película "El exorcista" realizada por Radio Naconal de España aquí:

25 noviembre 2011

LA MULATA DE CÓRDOBA


El relato narra la historia de Soledad, una bella mujer que vivía en la ciudad de Córdoba, fundada en 1618 como un sitio de tránsito en el camino real que conducía del puerto de Veracruz hasta la Ciudad de México, el corazón de la Nueva España.

Soledad era mulata, es decir, hija de un español con una negra, cautivaba a todos los habitantes de la ciudad; se dice que por envidia, muchas mujeres querían que el Santo Oficio la acusara de brujería y pacto con el diablo, pero éstas acusaciones nunca se comprobaron.

La belleza de Soledad cautivó al entonces alcalde de Córdoba, Martín de Ocaña quien ofreció toda clase de regalos a la mujer a cambio de poseer su cuerpo. Al negarse, Soledad selló su destino, pues el acaudalado funcionario levantó una acusación en contra de ella ante el tribunal de la Santa Inquisición que procedió a encarcelarla y a enjuiciarla rápidamente para condenarla por sus supuestas relaciones con el demonio.

La mujer fue llevada presa al temible castillo de San Juan de Ulúa y durante la noche previa a su ejecución pasó todo el tiempo dibujando un magnifico barco en la pared de su celda con un trozo de carbón.

Cuando los guardias fueron por ella para conducirla a su destino fatal y tras sorprenderse por la obra de arte que la mulata había logrado dibujar con tan pocos recursos y en tan poco tiempo, Soledad les preguntó qué era lo que faltaba al navío. "Que navegue", contestaron.





En ese momento Soledad subió a su dibujo y el barco comenzó a navegar por las paredes hasta perderse en el muro y escapar de ahí. 

La leyenda cuenta que nadie nunca más volvió a saber de Soledad; si se visita el Castillo de San Juan de Ulúa, es común conocer esta leyenda e incluso, hay quienes sienten una extraña presencia entre sus centenarios muros.


18 octubre 2011

LA LLORONA


LA LEYENDA
"…Una mujer, envuelta en un flotante vestido blanco y con el rostro cubierto con velo levísimo que revoleaba en torno suyo al fino soplo del viento, cruzaba con lentitud parsimoniosa por varias calles y plazas de la ciudad, unas noches por unas, y otras, por distintas; alzaba los brazos con desesperada angustia, los retorcía en el aire y lanzaba aquel trémulo grito que metía pavuras en todos los pechos. Ese tristísimo ¡ay! Levantábase ondulante y clamoroso en el silencio de la noche, y luego que se desvanecía con su cohorte de ecos lejanos, se volvían a alzar los gemidos en la quietud nocturna, y eran tales que desalentaban cualquier osadía.

Así, por una calle y luego por otra, rodeaba las plazas y plazuelas, explayando el raudal de sus gemidos; y, al final, iba a rematar con el grito más doliente, más cargado de aflicción, en la Plaza Mayor, toda en quietud y en sombras. Allí se arrodillaba esa mujer misteriosa, vuelta hacia el oriente; inclinábase como besando el suelo y lloraba con grandes ansias, poniendo su ignorado dolor en un alarido largo y penetrante; después se iba ya en silencio, despaciosamente, hasta que llegaba al lago, y en sus orillas se perdía; deshacíase en el aire como una vaga niebla, o se sumergía en las aguas (…)

No sólo por la ciudad de México andaba esta mujer extraña, sino que se la veía en varias ciudades del reino. Atravesaba, blanca y doliente, por los campos solitarios; ante su presencia se espantaba el ganado, corría a la desbandada como si lo persiguiesen; a lo largo de los caminos llenos de luna, pasaba su grito; escuchábase su quejumbre lastimera entre el vasto rumor del mar de los árboles de los bosques; se la miraba cruzar, llena de desesperación, por la aridez de los cerros, la habían visto echada al pie de las cruces que se alzaban en las montañas y senderos; caminaba por veredas desviadas, y sentábase en una peña a sollozar; salía misteriosa de las grutas, de las cuevas en que vivían las feroces animalias del monte; caminaba lenta por las orillas de los ríos, sumando sus gemidos con el rumor sin fin de las aguas…

LA LLORONA ANTES DE LA COLONIA

Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista. Sexto presagio funesto:

Muchas veces se oía, una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:
-¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos!
Y a veces decía:
-¡Hijitos míos!, ¿a dónde os llevaré?

Mientras más se acercaban los españoles a la Gran Tenochtitlan en el siglo XVI, más frecuentes y directas eran las señales que recibían Moctezuma y los suyos sobre este acontecimiento.

Entre otros presagios, se afirmaba que por las noches se escuchaba gemir y llorar a una mujer diciendo: ¡Mis muy queridos hijos, ya llega nuestra partida, ya estamos a punto de perdernos! ¡Oh, hijos míos!, ¿a dónde os llevaré? Según fray Bernardino de Sahagún y Hernando Alvarado Tezozómoc, esos gritos los profería un diablo llamado Cihuacóatl "mujer serpiente", diosa de la guerra y los nacimientos entre los mexicas.

Así, se tiene un antecedente directo de la Llorona en esta diosa, que a la vez ostenta diversas manifestaciones en la cultura nahua como Tonantzin "nuestra madre", Huitztilincuatec "cabeza cortada de colibrí", Toci "nuestra abuela", Cozcamiauh "collar de espigas", Tlazoltéotl "diosa de la inmundicia" y, desde luego, Coatlicue "la de la falda de serpientes".

Estas deidades tienen los siguientes atributos: la maternidad de dioses y hombres; la serpiente, uno de los animales más importantes de la cosmovisión mesoamericana, que representaba los poderes ctónicos de la naturaleza y se relacionaba con el inframundo; el dominio sobre el tiempo y el movimiento eterno representado por el colibrí; el tema de la guerra o la mujer guerrera; los colores rojo y negro, que tienen que ver con el Tlillan Tlapallan, el lugar mítico hacia el oriente, donde marchó Quetzalcóatl.

La vestimenta de las diosas es blanca; los cabellos, negros y largos. Representan a la mujer de todas las edades, joven, madura y anciana, y por tanto, a la concentración de los poderes femeninos, incluyendo el arte adivinatorio. "La mujer, en el lenguaje gráfico de la mitología, representa la totalidad de lo que puede conocerse".

Cihuacóatl en particular muestra tres aspectos característicos: los gritos y lamentos por la noche; la presencia del agua, pues tanto Aztlán como la gran Tenochtitlan estaban cercados por ella -con lo que ambos sitios estaban conectados no sólo por coincidencias físicas, sino míticas-, y ser la patrona de las cihuateteo, las mujeres divinizadas, muertas en parto, que bajan a la tierra en los días llamados  Nemontemi a buscar a sus hijos, y aparecen en las encrucijadas de los caminos y son fatales a los niños, y de noche vocean y braman en el aire.

Coatlicue, por su lado, habla de presagios funestos, al afirmar -ante chamanes de Moctezuma I- que así como Huitzilopochtli ganaría en la guerra, después él mismo "sería echado por gente extraña y entonces regresaría con su madre".

Por otra parte, Tlalteuhctli-Tlaltecíhuatl, "señor o señora de la tierra", partida en dos para crear el cielo y la tierra, solo se calma bebiendo sangre. Bien puede relacionarse con la Llorona, pues a veces por la noche se escuchaban sus quejidos pidiendo corazones de hombres para comer; además de que por su boca nacieron los ríos y las grandes cavernas.

Asimismo, la figura llorosa se puede asociar con deidades de otras culturas: Auicanime "la necesitada, la sedienta", diosa del hambre de los tarascos; Xtabay, esposa de Kizin, el dios de la muerte, de los mayas-lacandones; Xonaxi Queculla, Xonaxi Huilia o Xonaxi Belachina "once muerte" o "la señora de la red de carne", deidad de la muerte, del inframundo y de la lujuria entre los zapotecos.

PECULIARIDADES
- Malos augurios acarrea el oírla.

- Dicen que su grito más doliente lo lanza al llegar a la Plaza Mayor, que allí se arrodilla… y, vuelta hacia donde estaban los viejos teocalis de los indios, besa el suelo y clama con angustia, y llena todo de aflicción.

- Cuentan que amó intensamente…

- Que fue abandonada…

- Que cometió un horrible crimen…

- Que hizo correr la sangre de los suyos…

- De todos modos, habrá sufrido mucho, pobre mujer… ¿por qué no puede descansar aún?
Carmen Toscano, La Llorona

Durante la Colonia, la leyenda sufrió transformaciones. No podría hablarse de la advocación de una diosa o diosas prehispánicas, pues ello sería blasfemia y herejía, así que la Llorona se fue transformando hasta parecerse un poco más a los conquistadores y la historia fue cambiando de acuerdo con los diversos gustos y tradiciones, o debido a las consejas que corrían de boca en boca; sin embargo, su esencia indígena no pudo romperse del todo. Así es como se mantuvieron intactos distintos elementos: la noche, la mujer vestida de blanco con el cabello largo y negro, el grito desgarrador de ¡Ay mis hijos!, y la presencia de agua (ríos, lagos, cauces secos, barrancas).

Su figura cruzó los límites de la capital de la Nueva España -aunque ahí siempre será más fuerte- hasta llegar a diversas regiones de lo que hoy es México: Aguascalientes, Durango, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Estado de México, Veracruz, Tabasco, Oaxaca…

En Yucatán tiene una acepción distinta, ya que se la relaciona más con Xtabay. Parece ser que no forma parte de las leyendas de los estados situados al norte de la república, lo cual también habla de la fuerza de su origen mexica.

Dependiendo de la zona, la Llorona ya no sólo clama de angustia, ahora es una mezcla de divinidades prehispánicas y espectros de la tradición judeocristiana: es la mujer atrayente que llama a los hombres en la noche, los seduce, los pierde o los lleva a la locura (las cihuateteo, Xtabay, o Eva, la mujer de la perdición y el pecado); puede mostrar su faz en forma de calavera (esto remite a Cihuacóatl) o ser una mujer bellísima sin ojos (en Aguascalientes se dice que tiene cara de caballo y que quien la ve muere o nunca se recupera. Es interesante notar aquí el significado sombrío que puede tener este animal en diversas culturas).

Su leyenda no ha muerto, permanece como uno de los misterios más aceptados en el México actual. Hoy día cualquiera puede afirmar haberla visto y casi nadie pondrá en duda su palabra, pues es una presencia tan propia al mexicano, que es imposible romper su hechizo. Tal vez tenga que ver con "Todas esas voces oscuras, de abuelos indios, que lloran en nuestro corazón"



En el México colonial y aún en la actualidad, la Llorona es una mujer que se aparece en la noche, a veces en las encrucijadas de los caminos, con cabello largo y vestida de blanco, llamando con fuertes llantos y aterradores lamentos a sus hijos.

La Llorona es una de las leyendas con más fuerza en nuestro país. Hoy día su presencia sigue causando tanto pavor como hace siglos. La gente del pueblo no duda en afirmar su existencia e incluso los más instruidos temen objetar algo ante quien afirma haberla visto, pues está tan imbuida en el pensar del mexicano que forma parte misma de su existencia y se le otorga el carácter de realidad.

La Llorona surge en la Colonia. Sin embargo, sus antecedentes son mucho más antiguos, tanto, que se pierden en los mitos prehispánicos y se funden en diversas representaciones de diosas madres.

Tenemos un gran número de versiones sobre su presencia y lo que la obliga a lanzar ayes lastimeros por la noche, pero lo que nadie puede negar es que ha trascendido las barreras del espacio y el tiempo hasta llegar a ser parte de la idiosincrasia de un pueblo.




Puedes escuchar el audio de La Llorona, de Radio INAH en el siguiente enlace:
http://sobrenatoral.podomatic.com/player/web/2009-11-04T12_54_20-08_00

Con la colaboración de Helena Rivas



La tumba de la Llorona está en la entrada del panteón de Dolores, en Jerez, Zacatecas.Y es como que se ve una virgen que está llorando arriba de una tumba. Hay veces que ella está así con las manos juntas y si le ve los ojos se ve como si estuviera llorando de a de veras Sí, es bien raro porque muchas gentes de aquí hemos visto una cosa muy rara en esa tumba, porque  la Llorona tiene sus manitas así juntas pero luego las mueve y eso que supuestamente es de pura piedra, pero mueve las manos y uno primero las ve así juntas y más al rato ya las ve que las movió y las tiene así como abiertas.
Pero también los ojos de ella son muy feos. Si los tiene abiertos usted camine tantito hacia un lado y luego hacia otro lado y fíjese que los ojos de ella lo van siguiendo, y eso da bastante miedo. Dicen también otra cosa de esa Llorona porque dicen que si tiene los ojos cerrados es porque se salió del panteón y se fue a caminar al río a buscar a sus hijos. Es que dicen que la Llorona anda buscando a sus hijos porque ella misma los mató. Dicen que a uno lo aventó en un pozo de agua, que a otro lo echó en el río cuando llevaba bastante agua y al otro dicen que lo mandó a comprar gasolina y unos cerillos y lo encerró en un cuarto y aventó la gasolina y lo quemó vivo. Eran tres hijos y a los tres los mató. (Tomado del blog de Homero Adame: http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-zacatecas-la-tumba-de-la-llorona/).